Hay personas que se empeñan en aparentar y mostrarse de una manera cuando en realidad están lejos de serlo.
El personaje de la imagen, vecino y conocido, todavía está pagando las cuotas de la 4x4 y sus magros ingresos no le permiten hacer la debidas reparaciones con los elementos más convenientes.
Cuando vimos el arreglo casero de la puerta de la camioneta, le sugerimos que venda el vehículo, grande e insostenible, pague sus deudas y se compre uno más pequeño y más sencillo de mantener.
Nos miró como quien observa a unos orates dislocados y nos dijo que su categoría de persona no le permitía retroceder un solo paso y que, al adquirir un auto más chico, estaría haciéndolo.
Hay un refrán, o proverbio, que, sabiamente, versa: “El que pretenda defecar más alto que el orificio anal, terminará embadurnado por eso y por heces".