miércoles, noviembre 30, 2011

Pan al que no tiene dientes…

 

la pua

Hay personas que se empeñan en aparentar y mostrarse de una manera cuando en realidad están lejos de serlo.

El personaje de la imagen, vecino y conocido, todavía está pagando las cuotas de la 4x4 y sus magros ingresos no le permiten hacer la debidas reparaciones con los elementos más convenientes.

Cuando vimos el arreglo casero de la puerta de la camioneta, le sugerimos que venda el vehículo, grande e insostenible, pague sus deudas y se compre uno más pequeño y más sencillo de mantener.

Nos miró como quien observa a unos orates dislocados y nos dijo que su categoría de persona no le permitía retroceder un solo paso y que, al adquirir un auto más chico, estaría haciéndolo.

Hay un refrán, o proverbio, que, sabiamente, versa: “El que pretenda defecar más alto que el orificio anal, terminará embadurnado por eso y por heces".

PEPE BAILANDO

 

sábado, noviembre 26, 2011

Visión, ¿qué visión?

 

DSCN4179

La calle está llena de avatares que, necesariamente, distraen hasta al más centrado de los conductores. Sin embargo, nunca falta algún innovador que pretende llamar la atención con insólitas actitudes.

El propietario del vehículo de la imagen debe tener una visión bastante parcializada y fragmentada de lo que ocurre al frente, por lo tanto no se recomienda cruzárselo porque hay muchísimas probabilidades de colisión.

Pensar que a nosotros nos hicieron problemas, los inspectores municipales, porque teníamos un enganche para remolque en la parte trasera del automóvil y, curiosamente, a este señor le dejan transitar libremente por las calles de la ciudad.

A partir de mañana, llevaremos a la gata encima del tablero del vehículo y, si nos dicen algo, les diremos que procedan ellos a retirarla de ese lugar. Ya los estamos imaginando con algunos arañazos…

animated_1110

jueves, noviembre 03, 2011

Tiernas postales familiares…

 

19072011(004)

Hacía mucho tiempo que la Chuquita tenía ganas de beber jugo de coco helado. Como es algo que no se consigue fácilmente en nuestra zona, tomó los recaudos necesarios para agenciarse de algún ejemplar de esa exótica fruta.

Enterada de que unos amigos viajaban a una localidad del norte brasileño, les encomendó la tarea de traerle, a su regreso, alguno que otro ejemplar.

Luego de una semana, retornaron nuestros amigos y, para alegría y beneplácito de la dama de la casa, cumplieron con su encargo y dejaron en nuestro jardín la nada despreciable cantidad de quince cocos tamaño gigante.

A partir de ese momento hubo un movimiento inusual en nuestro refrigerador. Quedaron fuera del artefacto generador de frío, todas las botellas, frascos y algo más, y ese espacio fue ocupado por todos los cocos que tuvieron posibilidad de entrar. En total, fueron siete de las voluminosas frutas las que pasaron a tener prioridad refrigerada.

Clara cambió el mate por el “coco gelado” y, por varios días tendremos a los tropicales frutos como protagonistas principales. Como a mí no me gusta, ella es la que los está consumiendo, espero que no le hagan mal y que no tengan efecto laxante, porque tendríamos una corrida fenomenal. Seguiremos ampliando sobre la cuestión…