Quienes piensen que el título de esta entrada está equivocado están cometiendo un error, porque lo que el Chuqui ha construido en el patio trasero es precisamente eso, una cancha de pool. Como no tenía con qué adquirir una de esas mesas con todos los chiches, se dispuso a hacer una un poco más grande pero que, de última, cumple con los requisitos del juego.
No tiene rivales, lo cual no significa que siempre gana sino que nadie quiere jugar con él en esa cancha más parecida a una de bochas que a una mesa de pool gigante.
Por lo pronto se pasa horas practicando, hasta que alguien se digne a desafiarlo.
Estamos organizando un campeonato interno, si quieren participar deben inscribirse enviando sus datos y la módica suma de 100 dólares americanos para gastos de representación.
Habrá premios interesantísimos y atrayentes, entre ellos la posibilidad de llevarse una de las bochas, a elección, autografiada por el Chuqui.
Está abierta la inscripción, esperamos sus datos y sus billetes… ¡no los defraudaremos!

