Cuando se acerca el cumpleaños de Clara, comienzan a llegar los regalos de diferentes admiradores, parientes cercanos y lejanos, amistades peligrosas y de las otras, acreedores y acólitos. Es la época en que la casa se puebla de obsequios insólitos, innecesarios e insospechados, inclusive.
Entre los que ya han acertado a aparecer por nuestra tranquila morada, sobresale un par de tazas que, como se puede apreciar en la imagen, son casi terroríficas. Impresionan desde donde se las observe y tienen un seguro destino de arrumbamiento en algún perdido cajón.
Antes de que desaparezcan queremos ver si alguno de ustedes tiene el valor de adoptarlas y hacer uso y abuso de ellas. Están en el cesto de los residuos y en cualquier momento pasará el camión recolector, así que deben apresurarse…
