viernes, octubre 28, 2011

El apuro no suele ser bueno…

 

 

Todo lo que se hace a las apuradas tiende a salir mal. No sé bien si es una regla, o ley, que alguien haya escrito por ahí, pero no es muy difícil de constatar su veracidad.

El domingo era un día de elecciones en Argentina y, como buena ciudadana, la Chuquita tuvo la imperiosa necesidad de ir a sufragar. Como argentina residente en Paraguay, el lugar donde debía colocar su voto era en el consulado argentino.

Desde temprano le estuve recordando que era necesario no demorar en asistir al lugar del sufragio porque era muy probable que, a medida que avanzara la mañana, se congregara mucha más gente. Hizo caso omiso de mis recomendaciones y, como es de suponer, tuvimos que salir a la disparada para que la dama de la casa pudiese cumplir con sus deberes cívicos.

Unos cien metros antes de llegar, se visualizaba una considerable fila de personas y, como si eso fuera poco, se acercaba caminando hacia el lugar, un nutrido grupo de votantes. Apuré la marcha como para ganarles el tranco pero, a mi compañera de viaje, se le ocurrió tomar una fotografía de una hermosa casa.

Agarró, con inusitada destreza, la cámara, quitó la tapa de la lente y, casi sin apuntar, procedió a plasmar, digitalmente en este caso, la imagen en cuestión.

Como el cristal del automóvil estaba totalmente levantado, ligeramente empañado y algo sucio, la fotografía no salió de la mejor manera. Para colmo de males, llegamos al consulado después, justamente, de la muchedumbre antes mencionada. Todo por no salir media hora antes…

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