En la esquina de nuestra casa se ha construido una avenida de circunvalación con el fin de descongestionar el intenso tránsito vehicular. De más está decirles que es casi constante el circular de automóviles, camiones, camionetas, motocicletas y, por supuesto, ambulancias.
Las autoridades, atendiendo a la necesidad de velar por la seguridad de la población, han atinado a colocar un gran cartel, con la clarísima indicación de detenerse en esa intersección, para evitar accidentes.
Debido, seguramente, a las urgencias de siempre, y que son permanentemente actualizadas, los conductores hacían caso omiso de la sugerencia preventiva del vistoso letrero. Este tipo de accionar desaprensivo provocó una innumerable serie de accidentes de todo calibre.
Entonces, ante la necesidad de que realmente se detengan antes de ingresar a la avenida, a alguien se le ocurrió suplantar el elemento por otro, más contundente y autoritario, para conseguirlo.
Hasta ahora parece que dio resultado la sustitución porque todos se detienen, por lo menos por un instante, para esbozar una sonrisa y proseguir. Ojalá que sea la solución…
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