En esta parte del mundo, como en otros lugares del planeta, tendremos unos días de feriado, por las Pascuas.
Cada año, con una o dos semanas de anticipación, comienza el debate y la amplia discusión. Que si nos vamos de paseo a algún lugar exótico y desconocido, que mejor si aprovechamos para visitar a ese querido primo o pariente lejano, que hace rato no vemos.
-¿Y si nos vamos de camping?
-Pero Chuquita, si ni siquiera tenemos una triste carpa para dos personas, ¿con qué elementos nos iremos de camping? Eso deberíamos haberlo organizado con más tiempo.
-Entonces alojémonos en un hotel. Opino que lo indicado sería conocer a fondo nuestro país… ¡vayamos a Tierra del Fuego!
- Ni loco, yo con el frío no me llevo muy bien que digamos… tiendo a congelarme.
-Entonces vayamos a un sitio cercano. En una propaganda mostraban que, a cuarenta kilómetros de acá alquilan unas cabañas que están preciosas.
- ¿A cuarenta kilómetros?, para eso nos quedamos en casa.
-Lo bueno de quedarse en casa es que no tenemos que rompernos la cabeza pensando dónde dejaremos a la gatita.
- ¿Qué te parece si nos compramos un par de libros, alquilamos unas pelis, nos surtimos bien en el supermercado y nos acomodamos bien en nuestra casita?
- Hummm, esa propuesta suena sumamente tentadora. Acomodarnos en el sillón, mirando una buena película, con la gata en nuestro regazo y una fuente de chipas calentitas con mate. ¡Me subyuga!
- Listo entonces, problema resuelto. ¡Todos de acuerdo y la gata más que feliz, nos quedamos en casa!
Cada año, invariablemente, nos ocurre lo mismo, pasamos horas debatiendo posibilidades y opciones. No obstante siempre llegamos a la misma conclusión. ¿Estaremos quedando viejos?, ni se les ocurra contestar, se trata de una pregunta retórica, de orden profundo, filosófico y personal.
¡Ah, qué alegría!¡Hogar dulce hogar!

