
Los no humanos, ¿quiénes vendrían a ser? No nos vengan con historias lexicológicas para dejarnos tranquilos. No las vamos a aceptar, de manera alguna.
Cuando, los expertos diagramadores de los letreros, pergeñaron el que iría impreso en los respaldos de estos incómodos bancos, se habrán imaginado que, al más puro estilo ciencia-ficción, los visitantes extraterrestres, alienígenas ellos, podrían usufructuar, con total descaro y desparpajo, los asientos destinados a los humanos. Para colmo de males hasta pensaron en la necesidades fisiológicas de estos extravagantes seres que, al no ser humanos, hacen sus cosas en cualquier lugar con un fatal efecto corrosivo.
Los observadores podrán apreciar que no hay ningún humano sentado, seguramente están todos expectantes ante la posible llegada de algún no-humano. Y ¿cómo no van a esperarlos? Si con este tipo de carteles aseguran que su presencia es un hecho corroborado y, como corresponde, aprobado en sesión extraordinaria de algún organismo oficial, rubricado y asentado en los anales pertinentes.
Menos mal que no dicen nada de los animales, porque nosotros pensábamos venir, a ver a los extraños visitantes, acompañados de nuestra inquieta gatita, Gaza, que sólo coloca sus deposiciones en una caja con piedritas absorbentes de color rosa y con olor a lavanda.























