lunes, agosto 31, 2009

No hay que ser tan humanos...


Los no humanos, ¿quiénes vendrían a ser? No nos vengan con historias lexicológicas para dejarnos tranquilos. No las vamos a aceptar, de manera alguna.

Cuando, los expertos diagramadores de los letreros, pergeñaron el que iría impreso en los respaldos de estos incómodos bancos, se habrán imaginado que, al más puro estilo ciencia-ficción, los visitantes extraterrestres, alienígenas ellos, podrían usufructuar, con total descaro y desparpajo, los asientos destinados a los humanos. Para colmo de males hasta pensaron en la necesidades fisiológicas de estos extravagantes seres que, al no ser humanos, hacen sus cosas en cualquier lugar con un fatal efecto corrosivo.

Los observadores podrán apreciar que no hay ningún humano sentado, seguramente están todos expectantes ante la posible llegada de algún no-humano. Y ¿cómo no van a esperarlos? Si con este tipo de carteles aseguran que su presencia es un hecho corroborado y, como corresponde, aprobado en sesión extraordinaria de algún organismo oficial, rubricado y asentado en los anales pertinentes.

Menos mal que no dicen nada de los animales, porque nosotros pensábamos venir, a ver a los extraños visitantes, acompañados de nuestra inquieta gatita, Gaza, que sólo coloca sus deposiciones en una caja con piedritas absorbentes de color rosa y con olor a lavanda.

domingo, agosto 30, 2009

Descartemos a René...


Pienso, luego existo. Excelente expresión e iluminada idea. Por lo visto y oído, el creador de este enunciado que trascendió más allá delos tiempos y las fronteras, era un ídolo de multitudes. Descartes, creador y difusor de este panfletario refrán, nació y murió en Francia en el siglo 17, lo cual significa que, desde allá y desde esa época, su frase llegó a estos lares vaya uno a saber cuando. El asunto es que no sólo vino sino que se instaló y, durante años, fue utilizada, vapuleada, manoseada y modificada al antojo de quienes la usaron.

Surgieron derivaciones sustanciales pero no por eso perdió la esencia, lo que indica lo superficial del cambio.

Entre los resultados que emergieron de las transformaciones aplicadas, se pueden rescatar algunas que, sin decir nada, dicen todo, o casi todo. A continuación paso a detallar, somera y obviamente, algunos ejemplos de lo anteriormente mencionado con antelación posterior:

-Pienso, luego insisto.

-Pienso, luego resisto.

-Pienso, luego persisto.

-Pienso, luego alfalfa.

-Pienso, luego sigo pensando.

Con esto dejo sentado que no estoy del todo de acuerdo con Descartes, pero tampoco en desacuerdo, todo lo contrario. Y no quiero extenderme más porque si ya me está costando rematar esto, no quieran imaginarse lo que puede llegar a suceder si sigo explayándome.

Espero haber aclarado algunos conceptos que estaban sumidos en la oscuridad de la ignorancia, por lo menos eso es lo que pienso, luego…¿qué?

sábado, agosto 29, 2009

Rubia y refrescante...


Nos habían hablado de este refugio para noctámbulos y decidimos conocerlo. Fuimos decididos a pasar un momento grato, ameno y alegre, dispuestos a divertirnos pero sin salirnos de los carriles dietéticos y los límites etílicos que nos hemos propuesto.

Cuando llegamos a la puerta y nos encontramos con ese inmenso letrero, colgado en la entrada, en el que, prácticamente, estaban induciendo al consumo de bebidas alcohólicas, nos imaginamos que el clima interior sería de los más enrarecidos, pero no fue así. No había nada fuera de lugar, todo muy ordenado y, paradójicamente, hasta los más borrachos mostraban una gran cultura cervecera.

Adentro había solamente cerveza y nada más que cerveza, no se podía ingerir otra bebida. Para comer, prepararon una gran variedad de sándwiches y bocaditos con el único fin de no tener que beber con el estómago vacío.

La Chuquita no quiso saber nada de quedarse, prácticamente me obligó a tomar la fotografía del cartel y retirarnos antes de que yo decidiera instalarme, delante del bufet de comidas, con un gran vaso de cerveza en la mano izquierda, un tenedor en la mano derecha y un fino hilito de baba en la comisura derecha de la boca.

Me quedé con las ganas de conocer a fondo la idiosincrasia de los habituales concurrentes y me hice la firme promesa de regresar, si la Chuqui me autoriza, lo más pronto posible.

Me gustaría participar plenamente del cuidado del planeta, sobre todo por las razones expuestas en ese explícito y manifiesto letrero. Volveré y seré bidones…

viernes, agosto 28, 2009

El león duerme estanoche, ¿y el puma..?


Fuimos con la Chuquita a conocer uno de esos tantos paseos ecológicos que hay en nuestra región, una maravilla, todo muy bien puesto, tan meticulosamente ordenado y colocado todo que llega a perder el encanto natural de lo agreste, tendrían que haber dejado toques de rusticidad para que no parezca tan preparado para el turista, sobre todo aquél que no conoce nada de la fauna y la flora autóctona.

No nos consideramos expertos conocedores de las plantitas y animalitos de pueblan, o poblaban, estos lugares, pero tenemos una idea somera como para zafar en un examen.

Si bien es interesante la pulcritud y el aseo, en esta clase de emprendimientos en algunos casos, hace bien a los sentidos percibir a la naturaleza tal cual es y no disfrazarla y maquillarla buscando presentarla como un paraíso perfecto.

Ya estábamos a punto de regresar, no defraudados pero sí con la ilusión abollada, cuando irrumpió, delante de nuestras narices, un cartel que explicaba cuál debería ser nuestra actitud en caso de que apareciese un puma, el temible y temido león americano. A Clara tuve que convencerla de que no se trataba de uno de los jugadores de rugby que solemos ver en televisión, no sé si me creyó porque a partir de ese momento le prestó mayor atención al paisaje.

Volviendo al cartel, amarillo con letras y dibujos negros, diremos que intenta guiarnos en lo que nuestra defensa contra los enormes felinos se refiere. Escrito en dos idiomas, inglés y español, trata de hacer creer a los visitantes del predio que, en el momento menos pensado, pueden encontrarse, cara a cara, hocico contra hocico, con uno de estos peligrosos bichos.

Luego de leer lo que decía el letrero le dije a la Chuquita que había llegado el momento de pegar la vuelta y regresar a la civilización. Por dos razones: en el hipotético caso que un puma apareciese, no llegaría a recordar todo lo que sugieren que haga, por un lado, y por el otro, la última vez que vieron un puma en las inmediaciones de ese parque fue durante la migración guaranítica precolombina, lo cual indica que hace muchísimo tiempo que los grandes gatos se mandaron a mudar de la zona buscando nuevos y mejores horizontes.

Lindo lugar para ir a tomar mate y hablar de fútbol pero no para otra cosa, no da para más…

jueves, agosto 27, 2009

Definiciones indefinidas…

MUCHAS GRACIAS - AGOSTO

Agosto se caracteriza por ser un mes bastante complicado, por algo dicen los entendidos que es necesario tomar caña con ruda el primer día del mes porque “hay que pasar el agosto”.

¿Por qué insisto con que es un mes enrevesado e indescifrable? Por varias razones, que se sumarán, probablemente, a otras de diferentes personas que, seguramente, piensan como yo o, por lo menos, se aproximan al nivel por mí alcanzado.

Las causas por las que lo defino, si cabe el término, como el mes incomprensible y engorroso, son las que, históricamente, han determinado que así lo sea y no de manera distinta, y tantos trastornos han causado a quienes pretendieron, como muchos otros, ponerle claridad a estos treinta y un días oscuros y confusos.

Entonces, como lo expliqué, muy aplicada y concienzudamente, en los párrafos anteriores, los motivos para catalogarlo como un lapso de tiempo inextricable, obtenidos merced a un exhaustivo y pormenorizado análisis, son esos, los mismos a los que arribaron quienes se ocuparon del escabroso, y para nada simple, estudio del octavo mes del año.

Bueno amigos, se me terminaron los minutos disponibles para desatar nudos, así que en una próxima entrega les haré saber, sin temor a equivocarme y, a la vez, casi con segura certeza, cuáles son esos detalles que ahora quedaron colgados y sin dilucidación.

Chau gente, hasta la próxima, los quiero, sigan participando…

miércoles, agosto 26, 2009

Vendo casa, bien de papeles, mal de vecinos...


La capacidad de asombro es algo que perdura, pese a que ya no deseamos asustarnos de nada más. Lo que sucede es que ya no somos criaturas y estas sorpresas tienden a provocarnos algunos choques, lo cual no es muy conveniente ni recomendable.

Andando los caminos en busca del sustento cotidiano de cada día, hallamos a nuestro paso personas, animales, objetos y otras cosas, que nos llevan a imaginar situaciones y a suponer realidades que, a veces coinciden con la verdad y otras ni siquiera se acercan.

Ver este imponente letrero nos transportó a vivencias traumáticas de las que no queremos formar parte, pero nos interesaría sobremanera conocer los entretelones. No deja de ser apasionante estar al tanto de lo que ocurre en la intimidad de este, al parecer, pacífico vecindario.

¿Cuál será el motivo de tanta animosidad? ¿Qué origen tendrá tamaño enredo entre estas honorables y aledañas personas? ¿Qué estuvo primero, el huevo o la gallina? ¿Qué gusto tiene la sal, la sal inglesa?

Muchos interrogantes con escasas respuestas y parcas contestaciones, lo cual nos lleva a pensar que, si deseamos enterarnos de lo que realmente ocurrió, deberemos esmerarnos y sacar a relucir todo nuestro espíritu investigativo y nuestras aptitudes detectivescas.

Nos retiramos a nuestro laboratorio para analizar pertinentemente algunos datos e informaciones que obtuvimos entre algunos habitantes de las casa ubicadas en la famosa, y tristemente célebre, vereda de enfrente.

Sean buenos vecinos, no molesten a nadie porque todo podrá ser utilizado en su contra oportunamente. ¡Nos vemos!

martes, agosto 25, 2009

Piedra libre para lo que se viene…

MUCHAS GRACIAS - PRONOSTICO

El clima está enrarecido, eso no es novedad. Está todo dado vuelta y no se sabe, a ciencia cierta, lo que nos deparará el tiempo, no mañana o pasado sino dentro de una o dos horas. Es tal la incertidumbre que los pronosticadores climáticos no aciertan con ninguna de sus predicciones y nos tienen como engañados con sus previsiones.

Atento a todo este caos informativo, yo el Chuquito, pretendo, con mis famosos conocimientos vulgares, mantener notificados a todos sobre las posibles variaciones que puedan presentarse, atmosféricamente hablando.

Puedo asegurar que mi aporte contribuirá a disipar cualquier duda climatérica y esclarecerá, por así decirlo, toda la incertidumbre y el titubeo que puedan afectar el devenir de las acciones futuras de más adelante, por expresarlo de alguna manera.

Habiendo quedado perfectamente perspicuo y notablemente palmario el concepto que pretendía hacerles comprender, me dedicaré a seguir observando a mi alrededor, para determinar qué es lo que puede pasar con el tiempo, eso, ¿qué puede pasar?

Lo de la piedra no es un invento mío, ya estaba, lo único que hice fue colgarla y colocar el cartel. Es un sistema que connota una complicada simpleza pero servirá a otras generaciones, posteriores a ésta, para indicarles los pasos a seguir para ir a ninguna parte.

Pasen, vean, aprecien y determinen los avatares climáticos. Todavía es gratis pero, como es de rigor, pronto le fijaremos una tarifa a esto que promete alcanzar lucidos contornos y ribetes insospechados, o muy sospechosos.

lunes, agosto 24, 2009

¡Qué ganas de desganarme..!


Hoy es un día en el que me he levantado sin ganas de hacer nada, totalmente desganado. Ni deprimido ni con bajón anímico, ni siquiera desanimado, no, para nada, ¡DESGANADO!

A pesar de ser lunes y tener muchísimas cosas para hacer, tomé la decisión, certera y precisa, de permanecer en casa, y, como corresponde en estos casos, la arrastré a la Chuquita a mi fin de semana prolongado, por el simple hecho de no tener ganas de nada.

Mi bella dama se anotó en la patriada sin titubeos y, luego de algunas llamadas telefónicas de rigor, nos abocamos a la pertinente y placentera tarea de hacer NADA.

No confundan el desgano con haraganería u holgazanería, de ninguna manera, no es ese mi estilo, por el contrario, soy un casi adicto a las actividades laborales y de otro tenor, pero hoy, lunes, con mañana fresca y nublada, no tengo ganas de hacer nada. No sé si me entienden, no intenten convencerme de lo contrario porque no van a lograrlo, no quieran que realice alguna tarea o actividad porque no les voy a dar el gusto.

El desgano generalizado abarca un amplio espectro, desde no tener ganas de mirar televisión hasta no tener ganas de leer o escribir, pasando por todas las actividades imaginables. Comer y dormir no están incluídas en la lista.

Me despido, con el mayor de los respetos y con todo mi afecto, porque hoy, lunes, no tengo ganas ni de escribir. ¿O a ustedes nunca les sucedió algo parecido? ¡Vamos, a más de uno le habrá atacado la bacteria o virus de los lunes! Lo que hace la diferencia es dejarse infectar por esos microbios y dedicarse al ocio total en un día destinado al trabajo, ¡y espero no inmunizarme!

Nos vemos, tal vez mañana, si se me pasa el desgano…

domingo, agosto 23, 2009

Parecido no es igual...


Después de nuestras habituales labores, pasamos por un negocio a comprar frutas y verduras. Luego de realizar las compras la Chuquita se sentó en el asiento del acompañante, el que le toca por mérito propio, a revisar los precios y sumar la factura para corroborar si no le habían cobrado menos, o más, de lo que correspondía.

Estábamos en esa tarea cuando noté que, enfrente de donde estábamos parados, estaban estacionados dos automóviles idénticos, casi iguales. Misma marca, modelo y color, en lo único que diferían era en la chapa patente, pero hasta en eso se parecían.

Cuando le comenté a la Chuqui mi descubrimiento, vimos que una mujer se aproximó a uno de los blancos vehículos, el que estaba más adelante, para ser más preciso, e intentó, de todas las formas posibles, acceder a su interior. Presionaba todos los botones del control remoto, introducía la llave en las cerraduras de las puertas y del baúl, sin conseguir que se abran.

Se hallaba en ese intento infructuoso cuando llegó al lugar un caballero con una bolsa de frutas, abrió una de las puertas, se introdujo, arrancó y partió del lugar ante la atónita mirada de la desesperada mujer que, al retroceder para observar mejor, chocó con la parte delantera de un automóvil blanco muy similar al que se acababa de ir. En ese momento notó que se había equivocado y su llanto nervioso se transformó en una sonora carcajada.

Final feliz para una historia que podría haber alcanzado ribetes trágicos, si la mujer conseguía abrir una de las puertas, en el caso de que le prestaran una “pata de cabra” unos albañiles que se encontraban trabajando en las inmediaciones.

Siempre debemos mirar más allá de nuestro automóvil porque ahí puede estar la solución, o no.

sábado, agosto 22, 2009

Gente envidiosa...


Ya hemos mencionado en alguna entrada que no nos gustan, para nada, las personas envidiosas. Sin embargo muchas veces es necesario, sobre todo por razones de trabajo, frecuentarlas o, por lo menos, visitarlas de vez en cuando.

Para cada encuentro hay que estar preparados para repeler las fuerzas negativas que este tipo de gente despide hacia sus envidiados, que no son todos los seres humanos que conocen sino un selecto grupo que, según su enferma imaginación, es el que tiene algo que ellos no pueden tener.

Los Chuquis, sacrificados trabajadores de medios de difusión y producciones publicitarias, realmente no somos envidiables, por el contrario, no creemos que a muchas personas les guste hacer lo mismo que nosotros. Pero a los envidiosos les molesta sobremanera el hecho de que seamos alegres, ocurrentes y simpáticos (?) y cuando vamos a verlos a ellos tenemos que hacer un esfuerzo y cambiar nuestro aspecto y, bajo ningún concepto, dejar entrever que todo nos va muy bien.

Una mujer, que antes vivía al lado de nuestra casa, traía una pesada carga de frustraciones y una larga trayectoria de fracasos de índole variada. No pasaba un día sin que apareciera a visitarnos con la única intención de investigar si estábamos contentos, si habíamos comprado algo nuevo o si nos iba bien en el trabajo. Para que no se enojara, disfrazábamos nuestra verdad, en pos de mantener la relación de buenos vecinos.

Un día, decidimos darle una lección, teníamos unas latitas con pasta para pulir la pintura de los automóviles, nos habían regalado varias a modo de promoción y las colocamos bien a la vista, como para que nuestra vecina las encontrase pronto. Les pegamos unas etiquetas que decían que eran una crema milagrosa para las arrugas de la piel y las depositamos, como al descuido, en una repisa cercana a la puerta de entrada.

Vino, como de costumbre, a realizar la gira artística, estuvo un buen rato y, cuando se retiró, notamos que faltaba uno de los recipientes de la “crema milagrosa”.

Después la vimos, sentada en la galería del frente de su casa, leyendo una revista con la cara embadurnada con la pasta de pulir pintura de automóviles.

viernes, agosto 21, 2009

Para combatir a la tristeza...


Trascender, ese es el propósito, y realmente pongo empeño, no todo pero si bastante, en lograrlo. La Chuqui me hace notar que yo no necesito más notoriedad de la que ya poseo, que mi fama ha crecido hasta niveles incalculables desde el momento en que nuestras vidas se unieron. Tiene algo de razón, pero lo mío va más allá, lo que me anima es un sentimiento cuya profundidad es prácticamente insondable, pero que se puede apreciar a simple vista por la cristalina esencia que atesoran sus contenidos.

Hecho el prólogo, me extenderé con el desarrollo de la historia. Me propuse, como objetivo primordial, hacer que las personas sean más alegres y/o felices y, para lograr esa aspiración, lo primero que hay que hacer es combatir la tristeza, el odio, la maldad, las malas ondas y todo aquello que pueda impedir el triunfo de mis sanas intenciones.

Para que mis intenciones tuviesen un sentido más bien medicinal, casi curativo, en principio pensé en vestirme como médico pero, como no me seducen las obviedades, deseché la idea. Si lo que deseaba era impresionar a quienes iba a hacer cambiar del mal humor al bueno tendría que tener un vestuario acorde con las circunstancias. Logré que la Chuquita me ayudara a confeccionar el atuendo de súper héroe que me acompañaría en mis andanzas, correría y ajetreos contra la angustia, la depresión, la tristeza y todas sus implicancias.

La primera persona que me vio aparecer con la indumentaria pro risa fue una tierna, pero impresionable, viejecita que estaba quejándose de lo poco que había cobrado como jubilada. Cuando se percató de mi presencia casi le dio un soponcio y tuvieron que darle respiración asistida al haberse quedado sin aire por reírse tanto.

Urgente volví a casa y colgué el traje de Súper Chuqui en un ropero secreto, para que nadie lo utilice. Casi se murió mi primer auxiliado, ¡de esa manera sí iba a trascender, y cómo!

Entre nosotros, ¿creen ustedes que era para asustarse?



jueves, agosto 20, 2009

De chusmas y afines...



Apelando a la sinceridad individual y casera, pregunto, ¿qué tipo de personas son ustedes?, ¿acaso son de las que, cuando están en casa ajena y van al baño, revisan el botiquín o el vanitory? Muy mal, eso no debe hacerse, demasiada curiosidad puede acarrear efectos nocivos y colaterales.

Déjenme decirles, casi a modo de revelación, que los dueños de casa SIEMPRE se dan cuenta cuando las visitas husmean sus pertenencias. Es como un sexto sentido, una conjunción de cosas que incluye, el ruido de las puertitas, los cosméticos movidos o fuera de lugar, la cara de “afectado disimulo” que se tiene al salir del sanitario. En fin, les aseguro que el hecho, no pasa desapercibido.

Una vez, cierto conocido y su esposa, vinieron a cenar a nuestra casa. Nos contaron que al día siguiente irían a la piscina de un club, a tomar sol. Se encontraban de paso, pues residían en otra provincia. Cuando el hombre se levantó para pasar al baño, al rato nomás, escuché desde el comedor cuando abría y cerraba las puertas del armario que tenemos bajo el lavatorio. Les confieso que eso me incomodó, no porque guardara nada raro, pero una siente que invaden su privacidad. Allí, entre todas las cosas, acostumbro poner las pantallas solares y diversas cremas.

Pues bien, el señor volvió al comedor, donde nos hallábamos reunidos y lo primero que hizo fue encararme con total desfachatez preguntando si no tenía un bronceador para “prestarle”, ya que habían olvidado comprar uno.

Como dicen las brujildas activas y consumadas, entre las cuales me incluyo, “A caradura, caradura y media”. Con idéntica desvergüenza, y mi mejor rostro de roca endurecida, le dije que era una verdadera pena, pero se me había acabado dicho cosmético solar.

¿Habrá escarmentado?, lo dudo. Pero de lo que sí estoy segura, es que le di una linda y gratuita lección de urbanidad.

Una bella frase quedó marcada con letras indelebles en su frente: NO HUSMEARÁS ENTRE LAS COSAS DE TU PRÓJIMO. Eso se traduce: No intentes arrimar tu hocico a mis pertenencias porque te puede sorprender algo rotundo.

Me sentí satisfecha, es muy agradable pulir las malas costumbres ajenas…

miércoles, agosto 19, 2009

Olvido involuntario...

Con los preparativos para la gran fiesta aniversario del blog y el trajín que eso significa, nos olvidamos de nuestra musa inspiradora, la luz de nuestros ojos, nuestra bebé, a quien hemos nombrado, vapuleado y escrachado en tantas entradas.
Mil perdones gatita hermosa, pochonga pichuloni, Gazibebé.
Ya mismo haremos traer de la carnicería un lomito entero de ternera para que te entretengas.
Besote, gatona preciosa...



Ustedes tal vez piensan que exageramos cuando decimos que este felino entiende todo lo que decimos, y lo que no decimos, y están en lo cierto, porque cuando hablamos en italiano, con la Chuqui, no nos entiende absolutamente nada. Y bueno, algún defecto le debía tocar en suerte, no hay gatas perfectas.

martes, agosto 18, 2009

Segundo cumpleaños ¡qué lo tiró..!

Pasaron dos años desde aquel día en que nosotros dos decidimos, casi por unanimidad, iniciar un blog para contar nuestras experiencias dándole un toque gracioso para sacarle esa solemnidad que muchas veces aburre.
No perseguíamos ninguna quimera, no teníamos una meta fijada, en realidad no entendíamos muy bien cual era el meollo de la cuestión y lo mismo nos metimos. ¡Qué valentía, por Dios!
En estos dos años hemos recibido premios que ni siquiera sabíamos que existían, fuimos incluídos como blog notable y no fue algo que planificamos, simplemente se dio. Pero la mayor satisfacción fue, es y será la gran cantidad de amigos que hemos hecho gracias a esta aventura en la red.
Muchas gracias a todos por estar, hacerse sentir y alentarnos. Muchas gracias a todos por ser como son. ¡Muchas Gracias humor casero!

lunes, agosto 17, 2009

Aclarando, o no...


Con Clara siempre disentimos, aunque parezca una falacia, en la forma de relatar o contar las cosas que nos suceden. Ella es partidaria de dar por conocidos o entendidos algunos detalles, dejando al lector u oyente la posibilidad de que se forme una imagen u opinión propia del asunto en cuestión. Con un estilo diferente, yo soy más meticuloso en mis relatos, hasta suelo abundar en explicaciones por la cantidad de detalles que describo.

Cada uno es como es y nosotros no somos la excepción. Pero el amor que tenemos y nos prodigamos está por encima de estas minucias que no afectan ni comprometen los sentimientos.

No por eso dejamos de discutir y no perdemos oportunidad de tratar de imponer nuestras ideas. Tenemos nuestras controversias, no con ánimos beligerantes sino con ansias de superación, ya que todo es aprendizaje.

¿A qué viene todo esto? Les contaré, tratando de ser conciso, que Sergio, un gran amigo propietario de una farmacia, no apoya la forma de expresión que yo esgrimo. Y me lo hace saber toda vez que tiene ocasión.

Hace un tiempo, nuestro amigo nos comentó que colocaría unos letreros indicativos para que la gente supiera como llegar a su farmacia. Nos pareció muy buena la idea porque nunca está de más recordar a las personas dónde pueden adquirir sus medicamentos.

En la gráfica aparecen los letreros, muy escuetos pero a la vez ampulosamente detallistas, porque ¿era necesario aclarar que había tres metros menos de recorrido entre cartel y cartel?

Y después me dicen a mí que soy exagerado…


domingo, agosto 16, 2009

Fin de semana largooooo...


Los fines de semana tienen una carga emotiva muy grande, es por eso que mi organismo trabaja a mayor velocidad y se me abre escandalosamente el apetito. La Chuquita intenta, por todos los medios, mantenerme en línea, pero es una lucha desigual y desproporcionada. No tiene nada que hacer con la ansiedad que pone en funcionamiento mi máquina trituradora de alimentos.

Ella no comprende que, por más que haya comido bien, a las dos horas de haber terminado yo necesite otra vez algo para deglutir. Le expliqué, una y mil veces, que mi organismo no es como el de otras personas. Mi estómago tiene una gran capacidad y necesito tenerlo siempre con algo adentro porque si no lo hago el jugo gástrico hace de las suyas trabajando en vacío.

No termino de convencerla con esa teoría y asegura que lo mío es mala costumbre y que, con un riguroso control de ingestión, tiene retorno.

En estos momentos está sentada en su computadora elaborando un nuevo plan de acción, con dietas, horarios y otras menudencias. Me amenazó con que, a partir de mañana, todo será diferente y, si tengo necesidad de llenar el estómago, será con frutas y vegetales, nada que me engorde. Una delicia, ¡vea!

Entonces me autorizó a que hoy, domingo 16 de agosto, hiciera los desarreglos gastronómicos finales, por lo menos hasta que rebaje unos buenos kilos. Ni lerdo ni perezoso fui hasta un bodegón cercano a nuestra casa y ordené unas pizzetas, nada extraordinarias, que van a ser lo último que trague antes del ayuno al que seré sometido.

No se entusiasmen, no les voy a convidar, se ven buenas ¿no? Bueno, chau, no me gusta hablar ni escribir con la boca llena ni con los cubiertos en las manos.


sábado, agosto 15, 2009

Cuando tenga la tierra...


Con intenciones de cambiar un poco de rumbos, hicimos una incursión al campo de unos amigos, como para interiorizarnos de las actividades que en él se llevan a cabo. Salimos esta mañana temprano, con el termo y el mate recién preparados, la cámara fotográfica y muchas ganas de investigar.

Nunca habíamos ido a ese lugar y, durante el trayecto por un camino bastante maltratado, se nos fue un pequeño porcentaje del envión inicial.

Cuando llegamos al lugar, luego de casi una hora de trayecto, nuestros amigos nos recibieron con una refrescante limonada como para amainar los efectos caloríficos del constante viento norte.

Una vez repuestos del viaje, nos dedicamos a recorrer las distintas instalaciones del pintoresco lugar. Comenzamos con un gran corral, con laguna incluida, donde había una considerable cantidad de patos y gansos que, al acercarnos para mirarlos y fotografiarlos, nos corrieron a picotazos.

Salimos de allí y entramos a un sector destinado a la cría de ovejas y cabras, un encanto, hasta que un carnero embravecido nos atropelló, obligándonos a retirarnos precipitadamente.

Dejamos atrás a estos animales y nos dirigimos al sector del ganado vacuno. Había una vaca lechera que tenía un ternerito de casi dos meses, impresionante el cuadro pero, cuando nos arrimarnos para tomar una instantánea, la tierna rumiante blandió su cornamenta y corrió hacia nosotros, seguramente para defender a la cría.

En nuestro afán de refugiarnos de la embestida vacuna, tuvimos que correr hacia la salida y, en el apuro, no nos dimos cuenta, y pisamos un montón de bosta fresca que la susodicha y su ternerito habían desparramado en el sector.

Tuvimos que limpiarnos los calzados y, para agregar más condimento a la situación, se nos ocurrió juntar las hojas de unas plantas que estaban cerca. Eran ortigas, de las bravas, y nos dejaron las manos como para ponerlas en remojo en agua bendita.

Podríamos extendernos en más detalles, pero sería más de lo mismo. Pero, por lo antes mencionado y detallado, llegamos a la conclusión de que el campo así, tan agreste, tosco y rudo, no es para los Chuquis, nosotros somos ejemplares de ciudad, lisos y llanos, hechos y derechos.

¡No queremos saber más nada con el campo y sus alrededores!

viernes, agosto 14, 2009

Viaje a la nada, nada de viaje...


Las inclemencias climáticas, los vaivenes de la economía mundial, la escasez de salidas que generen entradas y las ganas locas de salir a pasear, nos han llevado a adquirir esta preciosura de casa rodante con tracción a sangre, sudor y lágrimas de quien se anime a sentarse en el asiento de la bicicleta y pedalear para conseguir moverla.

Esta mañana nos levantamos temprano, aprovechando que no hace más frío, y acomodamos todas las cosas que pensábamos llevar en el periplo, supuestamente de descanso. Una buena provista de comestibles y bebidas, ropas y calzados, libros y revistas, Gaza y sus alimentos, computadora portátil con conexión a la red, equipo reproductor de música, y algunas cosas más, fue lo que cargamos por más de dos horas. Estábamos casi agotados antes de salir, pero como la excursión era para descansar y distenderse, no le prestamos mucha atención a la fatiga.

Cuando todo estuvo preparado, con mate y termo cargaditos, intentamos salir y la cosa no pasó de eso, del intento, porque se necesitaban varias piernas fuertes que, a fuerza de pedal, consiguieran mover un metro ese armatoste.

Pero no nos desanimamos, acampamos en la vereda de casa, comimos y tomamos todo lo que pensábamos llevar, saludando a los vecinos que nos miraban asombrados, sin entender qué estábamos haciendo, hacinados dentro de ese cubículo y con la alta temperatura reinante.

En fin, otra vez será, estamos pensando seriamente en colocarle un motor a la bicicleta para aliviar y alivianar el mayúsculo esfuerzo que significa moverla.

Por otro lado está la posibilidad de venderla, a un precio razonable, a gente que viva en un lugar donde no haya subidas ni bajadas, que todo sea llano. Interesados enviar currículum vitae con foto carnet 4x4 fondo rojo. Intermediarios abstenerse.

jueves, agosto 13, 2009

Subidas y bajadas…

MUCHAS GRACIAS - NUEVO PEPEMOVIL

Obsesionado por múltiple partida, el Chuqui, ha decidido cortar por lo sano en lo que a vehículos se refiere. Hastiado, fastidiado y mortificado por los avatares del intenso tránsito, decidió elevarse y mirar todo desde las alturas.

El automóvil que eligió tiene todo lo que el pretendía y no dudó a la hora de cerrar trato con la persona que vino a ofrecérselo. Amplia visión, motor resistente pero a la vez muy económico en el consumo, interior confortable con mullidos asientos aire acondicionado y equipo de música de ultimísima generación. Un chiche, verdaderamente.

Por supuesto que no todo podía salir a pedir de Chuqui. Pero como ya está acostumbrado a este tipo de misceláneas con improperios, no se alarmó y resolvió seguir adelante con su adquisición. ¿Se imaginan ustedes lo que sucedió? ¿No tienen la menor idea? ¿Y la mayor?

Les contaré. Tanto le cuesta subir y bajar del habitáculo que fue necesario anexarle una conservadora de alimentos, para que, una vez instalado en su interior, no sea necesario descender para pequeñeces.

Como toma tantos mates durante nuestro recorrido diario, estamos viendo la manera de que pueda evacuar sus líquidos sin abandonar el automóvil. Hay un equipo de arquitectos e ingenieros analizando el sistema de tratamiento de los fluidos eliminados por el Chuquito. Aparte de eso, todo bien, el hecho de tener que trepar cada vez que necesita entrar al auto representa un estilo elegante y diferente de hacer ejercicios, que no se puede dejar de lado.

miércoles, agosto 12, 2009

Haciendo escuela...


Si hay algo que me deja consternado, compungido y con otros estados aciagos, es el hecho de salir a la calle al comando de un vehículo. Hay que tener temple de acero para sobrellevar la prepotencia y el atropello de la mayoría de los conductores que salen a llevarse el galardón de los que llegan primeros.

Sé bien que este tema lo desmenucé varias veces, pero es necesario que lo repita, hasta el cansancio para que, de alguna manera, haya una toma de conciencia por parte los que manejan medios motorizados por las calles de la ciudad.

No se imaginan ustedes el gasto que tenemos en cremas relajantes que la Chuquita aplica, en la medida de sus posibilidades, en las partes doloridas de mi cuerpo plagado de contracturas provocadas por la tensión, es un total despropósito y una falta de respeto. Es imposible concebir que a los gastos de combustible, lubricantes, desgaste del automóvil, etcétera, haya que agregar una considerable suma de dinero ocupada en la compra de estos calmantes. ¿Quién nos reconocerá estos egresos monetarios? Mi espalda no es tan pequeña como aparenta…

Dadas las condiciones conductivas que predominan en estos tiempos, donde todos son émulos de Schumacher, decidí circular, por donde sea, a moderada velocidad y respetando, y tratando de hacer respetar, todas las normas y reglas de tránsito.

Como me imaginé que eso provocaría la ira desenfrenada de quienes estuviesen detrás de mí, coloqué en la luneta de mi auto el cartelito que se aprecia en la fotografía. Hasta ahora hubo reacciones buenas y malas, generando algunas sonrisas o, en caso contrario, bocinazos y gritos.

Seguiré dando cátedra, si se le puede llamar de ese modo a este tipo de emprendimientos, hasta que consiga que algunos de los apurados pisen un poco el pedal del freno.

Si alguno de ustedes necesita que le coloquemos un adhesivo con el letrero alusivo, no tienen más que solicitarlo e iremos, rápidamente y de manera muy veloz, a colocarlo.


martes, agosto 11, 2009

Ata una cinta roja a cualquier cosa…

MUCHAS GRACIAS - MOÑO ROJO

 MUCHAS GRACIAS - MOÑO ROJO2

Con toda la propaganda que le hacen a las crisis y a las plagas, lo único que consiguen es que la gente se vuelva paranoica y perturbada. Andamos alterados y trastornados, como si no tuviésemos todos los patitos en fila. Un encanto todo el panorama.

Como si todo esto fuera poco, están aquéllos que, cargados de mala onda, negatividad y pesadumbre, tratan de contagiarnos sus caras de viento norte e intentan transmitirnos sus negros sentimientos y oscuros pensamientos.

Hay muchas maneras de contrarrestar el avance de los densos nubarrones que pretenden envolvernos. La nuestra es, simplemente, matarlos con la indiferencia, ignorarlos hasta que se dispersen o hacer de cuenta que no están y seguir hacia adelante como si nada. ¡Buena estrategia y con excelentes resultados!

Sin embargo hay personas que son propensas a este tipo de fenómenos y, tal vez por susceptibilidad, quizás por sugestión, sienten que la carga maligna de sus enemigos, adversarios, parientes, suegras y afines, se cierne sobre ellos cual temporal de lóbregos y sombríos acontecimientos.

Esa gente apela a recursos de cotillón, atando cintas, cordones, guirnaldas y elementos parecidos, de intenso color rojo, a todas sus pertenencias, para ahuyentar los malignos designios de quienes los miran con “ojos fuertes”.

Que cada uno crea en lo que le parece, pero si algo va a pasar, no hay moño rojo que lo vaya a atajar, por eso estamos diseñando unos primorosos prendedores con una cabeza de ajo que, efectiva y eficazmente, echan por tierra cualquier intento de mala praxis contra el que lo posea. Hagan sus pedidos con tiempo, sobre todo porque el ajo ya comienza a despedir un olor bastante feo y necesitamos sacárnoslo de encima. ¡Vamos!, ¿qué esperan?

lunes, agosto 10, 2009

Trebol trae tres...


La naturaleza no deja de sorprendernos, todos los días el asombro se apodera de nuestros sentidos y nos conmueve hasta la admiración. En muy pocas palabras, nos deja pasmados, boquiabiertos.

Cuando todavía recordábamos a las fucsias expresiones del trebolar de nuestro patio, apareció, después de la lluvia, una flor amarilla, y luego otra más, después otras y así sucesivamente.

Nos aproximamos cautelosamente, para observarlas más de cerca, y descubrimos con alegría que se trataba de otra especie de trébol que florece en otro momento y con otro color. Suponemos que en pocos días más todo será de ese color, amarillo chillón, como para darle un aspecto más primaveral al invierno que nos va dejando.

Estamos realizando un exhaustivo análisis de las raíces, hojas, tallos, pétalos, estambres y pistilos, para cerciorarnos de que se le pueda sacar algún rédito a esta plantita que, espontáneamente y sin control, nace, se desarrolla, florece y muere en nuestro patio trasero.

Si llegase a ser comestible, o utilizable en la preparación de exóticas esencias, no duden que ése será el trampolín de los Chuquis a la fama perenne.

Todavía no tenemos precios, pero por cantidades, más o menos importantes, haremos los correspondientes descuentos.

Sigan atentos porque será una flor de novedad en el mercado mundial y del exterior. Después no digan que no les avisamos.

domingo, agosto 09, 2009

Cables sueltos...


Nuevamente sufrimos las inclemencias del tiempo en forma casi insolente, hasta se puede decir que estuvo orillando la total falta de respeto y consideración. A la consabida y fastidiosa caída de abundante lluvia, se sumaron, como si hiciera falta, vientos huracanados y relámpagos, rayos y truenos. Un combo perfecto para una noche alucinante.

Pero eso no fue lo sobresaliente, porque pasada un poco la medianoche hubo un prolongado corte de energía eléctrica que se extendió hasta bien entrada la mañana.

Como siempre me levanto muy temprano, no sé bien para qué pero muy madrugador, me percaté de la ausencia de luz y acudí a las oficinas de la empresa prestadora del servicio y una dama, muy amable y explícita, me comunicó que mi reclamo llevaba el número 412 y que cuando llegara mi turno, irían por mi domicilio a verificar la falla y tratar de solucionarla, ah, y que dispusiera de algunas velas y mucha paciencia.

Entonces fue que, apelando a mis conocimientos, que no son muchos pero a veces sirven, le informé que yo sabía en qué transformador estaba la falla que no permitía que nuestro barrio tuviera corriente eléctrica. Lo único que necesitaba saber era cuáles eran los cables que debía unir para que retornara el servicio.

Me derivó a una oficina técnica donde un ingeniero, muy joven y sumamente atento, me mostró un esquema del transformador y me indicó, en un dibujo que sólo él entendía, donde estaban los dos cables, uno rojo y otro verde, que necesitaban ser ensamblados para normalizar la conexión.

Fui hasta el lugar y, les puedo asegurar, no logré hallar conductores de ese color. Es más, eran casi todos de un raro gris oscuro, tirando a negro, y algunos parecía que en algún momento fueron azules. Rojo y verde, asignatura pendiente.

Llamé por teléfono al joven ingeniero, le comenté las novedades y me sugirió que buscara los cables sueltos y fuese probando hasta restablecer la energía. Lo que no me dijo, supongo que por error u omisión, era el riesgo de choques eléctricos porque en el primer intento recibí una descarga que me dejó sin ganas de volver a intentarlo.

¿Saben a cuánto está el paquete de velas?

sábado, agosto 08, 2009

Ocurrencias sinuosas...


Aquí, en este bendito espacio del planeta Tierra, es tarde lluviosa de sábado y, para colmo de males, no cesa la precipitación pluvial, hay agua por todos lados. Estoy sentado frente al teclado, con el mate recién preparado, sin saber qué escribir. Hay tantos temas sobre los que podría explayarme y “guitarrear” de lo lindo, pero no es mi estilo, lo mío es el humor serio y responsable, sin caer en lo soez ni chabacano, sin faltarle el respeto a nadie ni provocar reacciones en quienes tengan la gentileza de leer mi producción literaria.

Sigue lloviendo, les cuento, y Clara reclama mi presencia para mirar juntos un partido de tenis mientras ella hace su sesión diaria de bicicleta fija. No puede estar sin mí. En realidad lo que pretende es que yo le cebe algunos mates para acompañar sus ejercicios. El temporal arrecia, y yo le digo a la Chuqui que llueve igual que en Japón y, cuando ella me pregunta cómo llueve en Japón, le respondo que de la misma forma que acá, de arriba hacia abajo. ¡Qué divertido!

Ahora, aparte de las inclemencias climáticas, debo soportar y tolerar las críticas y los reproches de mi compañera de equipo que insiste en reclamar más gracia y ocurrencia en mis dichos porque, según ella, ando volando bajo, como pidiendo pista, en esto de transmitir humor.

En fin, será que la humedad no permite que salga a relucir mi proverbial chispa y se esté opacando mi deteriorado y vapuleado ingenio. Vaya uno a saber.

Para no meter la pata, mejor hoy no escribo nada, no vaya a ser que caiga en algún engendro grandilocuente y sin sentido. Aunque bien podría escribir sobre la lluvia, que sigue cayendo mientras escucho al dúo Pedro y Pablo, cantándome suavemente su conocidísimo tema “¿Dónde va la gente cuándo llueve?”, todo un dilema…

Termo y mate en mano, bajo a hacerle compañía a la Chuquita, para que no se sienta sola, mientras un fuerte chaparrón se descuelga del grisáceo cielo de esta interesante tarde de sábado…¿les conté que por aquí llueve mucho?

viernes, agosto 07, 2009

Entrada con mal olor...


¿Habrá algún funcionario que salga con una cinta métrica a medir la longitud de las correas? Espero que no, porque entonces habría que darle un premio a la inoperancia, por un lado pues hay que estar muy ocioso y aburrido para prorrumpir en las calles para realizar esa verificación, y a la exageración, porque no veo la extrema necesidad de realizar una comprobación de esa índole y, atreviéndome a establecer una comparación casi absurda, sería como cazar colibríes con una escopeta de dos caños.

Por las dudas le avisamos a la dama de la gráfica, que haga un control exhaustivo de la distancia que la separa de su mascota, que no se exceda para el lado del can, ni para el otro. ¿Quedó claro?

Cabe agregar a la crónica canina que ese simpático ejemplar de perro salchicha, así como lo ven, hace sus cosas de un tamaño totalmente fuera de contexto y sin relación alguna con su reducido tamaño. Y la propietaria, despistada como pocas, no había traído la palita para recoger las hediondas heces, por lo tanto las dejó en depósito sobre el verde césped con la firme promesa de regresar más tarde a juntarlas en una bolsita, como debe ser.

Lo único que falta es que ella misma venga y pise ese monumento a la materia fecal, sería una muestra más de que la justicia siempre llega o de que tiene buena suerte. Seguiremos de cerca el final de esta historia y ampliaremos oportunamente, como está establecido, o no.

jueves, agosto 06, 2009

Ojalá que llueva café...

Más claro, échale agua. Las obviedades a las que nos tienen acostumbrados los señalizadores de las rutas que transitamos, ya tienen ribetes de burla o falta de respeto. Cuando lo lógico es lo que corresponde, para qué le vamos a buscar la quinta pata al gato sin con tres le alcanza, entonces que no gasten en indicaciones casi irónicas y harto sarcásticas, si todos sabemos que, cuando hay precipitación pluvial, se junta el agua, no sólo en las rutas, sino en cuanto lugar a la intemperie y al descampado haya.
Bueno, seguiremos nuestro derrotero hasta encontrar nuevas señales que nos aclaren el panorama.

miércoles, agosto 05, 2009

Lo que mata es la humedad...


Una prueba más de que todo está dado vuelta es la temperatura que hoy, en pleno invierno, estamos soportando en esta parte de nuestro vapuleado y vilipendiado planeta. Treinta y dos grados centígrados a la sombra, con una sensación térmica (?) superior a los treinta y cinco. ¡Parece verano!

Lo más lindo del caso es que dentro de las viviendas aun perduran las bajas marcas termométricas así que eso desconcierta y desacomoda todavía más a los desprevenidos. Les cuento por qué. A la hora de vestirse para salir, como en el interior hace frío, uno se abriga con todo lo que puede. Luego, en la calle, se da cuenta que tiene una sobrecarga de ropa de peso y tamaño considerable.

El tema es que, desatento y poco avivado, me puse camiseta, camisa, buzo y campera, medias gruesas y zapato cerrado, pantalón vaquero, bufanda y gorro de lana, como para ir al Polo. Cuando salí a la calle ya no podía volver y me tuve que aguantar, no sólo el calor insoportable sino las miradas de las personas que andaban con ropas livianas y frescas en el caluroso día.

Para completar el cuadro, sopla un fuerte viento norte, caluroso y húmedo, que “enloquece la razón”, aumenta las tensiones, modifica las intenciones y potencia las presiones. Hay tanta humedad en el ambiente que hasta me pareció ver algunos peces volando. Un encanto de día y de clima, como para quedarse encerrado y no asomar el hocico por ninguna causa hasta que la sofocante canícula deje, nuevamente, que vuelvan las frescas temperaturas.

Con toda esta historia no quiero que ustedes se hagan la idea de que me gusta el frío, no para nada, lo que pretendo es que la naturaleza irreverente nos respete y tenga en cuenta en qué estación nos encontramos, qué tanto…

martes, agosto 04, 2009

En el silencio de la noche...


Hoy me levanté más temprano que de costumbre. Intentando no hacer ruido para no molestar a la Chuquita, fui descalzo hasta el baño, cerré suavemente la puerta y me metí debajo de la agradable y despertante lluvia. Terminé mi ducha matinal, me sequé y llevé la toalla que utilicé para colocarla junto a la ropa que llevaríamos al lavadero.

Toda la ropa sucia o usada, la colocamos en aquel enorme arcón o baúl de madera de algarrobo que alguna vez les describí con lujo de detalles. Como también tenía uno pantalones que ya ameritaba ser ubicado en el receptáculo, dejé la pesada tapa abierta, mientras sacaba las cosas de los bolsillos. Doblé la susodicha prenda y con el mayor cuidado intenté depositarla en el baúl, fue entonces cuando una de las botamangas se enganchó con la tapa y la hizo cerrarse estrepitosamente.

Fue una verdadera reacción en cadena, el famoso efecto dominó. Después del estruendo producido por la tapa al cerrarse, se despertaron la Chuquita y Gaza, nuestra gata. También se sobresaltó el perro del vecino que, alterado, comenzó a ladrar como loco. Los histéricos ladridos del can consiguieron adherentes en las casa vecinas, conformando un coro de ladridos y aullidos muy simpático, sobre todo a esa hora de la madrugada. Como si todo eso fuera poco, una de las desconsideradas mascotas de alguno de nuestros distinguidos vecinos, activó la alarma domiciliaria que hizo sonar una estridente sirena, seguida del encendido de luces parpadeantes, lo que ocasionó el arribo de una patrulla de seguridad. Tanto lío por una tapa que se cerró un poco más fuerte que lo recomendado.

Entonces, como quien no sabe ni contesta, apagué las luces de casa, me acosté de nuevo y dormí una hora más, como si no hubiese ocurrido nada. Lo que es tener la conciencia tranquila…

lunes, agosto 03, 2009

Observador Humorístico ¿qué tal..?

MUCHAS GRACIAS - OBSERVADOR

Ya puedo dormir tranquilo. Atravesando mis cincuenta años, casi llegando  a la sesentidad, he descubierto, por fin, el nombre de la actividad que me representa por completo. Aquello que me fuera otorgado por la madre naturaleza. Acabo de enterarme que lo mío tiene un nombre y se llama: OBSERVADOR HUMORÍSTICO, así es, para eso soy bueno, para ver el lado gracioso de las cosas.

Hasta aquí todo fenómeno, ahora bien, el paso siguiente es saber, o averiguar ¿cómo me ganaré la vida con esto? Según la Chuqui estoy en condiciones de salir del anonimato porque tengo la cabeza bien amueblada, cosa que no ocurre con muchos que andan revoloteando por ahí.

Aquí es donde entran ustedes, queridos amigos, tendrán que colaborar con un servidor haciéndome buena propaganda. Tener una columna en el New York Time es mi objetivo.

No es para presionarlos, pero tengan en cuenta que la única oferta laboral con la que cuento es para ir a pescar cangrejos pálidos al Mar de Bering, sí, allí donde se embarcan 50 y vuelven 32… ¡glup!

Ni les mencionaré una proposición que recibí, es para formar parte de un conocido cuerpo de baile clásico, porque ya lo he descartado, ¡hay demasiada competencia!

Quisiera poseer mi propio espacio en un diario famoso, ¿es mucho lo que pido?

Bueno, de sueños también se vive, y yo, para soñar, no tengo ningún problema, es más, ya mismo me iré a la camita a reposar y descansar, buenas noches a todos. Léanme mañana, si no me contratan de algún medio o, aunque más no sea, algún cuarto…

domingo, agosto 02, 2009

Para nada ocioso...


Puedo asegurar que soy una persona inquieta, no por algún desasosiego sino porque constantemente estoy buscando qué hacer. Como nuestra casa es relativamente grande no faltan tareas que realizar, siempre hay algo que reparar, remendar, limpiar, pintar, etc.

No hay nada más reconfortante que saber que todo está en orden y no hay nada urgente para subsanar. Pero, por otro lado, al no encontrar trabajos o tareas realizables, entro en una etapa cercana al aburrimiento, al tedio y al bostezo.

Es ese el momento en que decidimos salir a caminar con la Chuquita y nos vamos, tomados de las manos, rumbo a la orilla del río, porque ver el agua nos ayuda a relajarnos y darnos cuenta lo hermosos que somos (?).

Algunas de las actividades que acostumbro a llevar a cabo, en la costa del río, es colocar piedras de tal forma que mantengan el equilibrio. En la fotografía aparezco al lado de una de mis últimas realizaciones, que fue fotografiada unos segundos antes del desmoronamiento y cuando Clara me decía que me acercara más.

¿Será que la Chuquita no percibió que las piedras caerían sobre mí y por eso reclamaba que me aproximara a las mismas? ¿O hay cierta mala onda porque no le convidé una chipa que comí por el camino?

Todo será analizado concienzudamente hasta lograr el total esclarecimiento del caso. Ampliaré oportunamente sobre este, y otros temas.