
Suelo ser drástico y terminante en mis decisiones, no siempre es la forma correcta de actuar pero yo soy así, muchas veces acierto y muchísimas más ni siquiera pego cerca.
Siempre he sido así, frontal, directo, sin ambages ni ambigüedades. Me muestro tal cual soy y no pretendo vender ninguna imagen. Felizmente la Chuqui, aunque no está totalmente de acuerdo en algunas oportunidades, sigue creyendo en mi manera de encarar las situaciones y deposita en mí todo su apoyo y su confianza. Eso me da fuerzas y seguridad.
Ayer, sábado lluvioso y frío por estas coordenadas, luego del almuerzo y con una taza de café bien caliente de por medio, estuvimos intercambiando novedades con Clara. Después de escucharla me acomodé en mi silla y le dije, sin titubeos:
-Hoy no dejaron comentarios en el blog, eso indica que estamos perdiendo vigencia y ya no despertamos el mismo interés en nuestros lectores…
-Pero por favor, si entraron muchísimos durante la mañana, ¿eso no te pone tranquilo?
-No me estaba refiriendo a las personas que entraron sino a las que no dejaron comentarios y recuerdo haberte dicho que, si esto llegaba a suceder, iba a dejar de hacer entradas en el blog y me iba a dedicar a otra cosa…hoy puede ser ese día, bisagra si los hay, en que haya un cambio en mis actividades blogueras.
La decisión estaba tomada, no habría más humor casero porque parece que a nadie le interesa lo que nos pueda ocurrir, dejaría de pensar en las entradas a publicar y qué imágenes podrían causar mayor impacto. Hasta que apareció Senovilla, con su gracioso y ocurrente comentario, y nos colocó nuevamente frente al teclado para insistir con esto que nos apasiona.
Por ahora seguimos, vamos a ver hasta cuando…































