sábado, febrero 28, 2009

El hongo de mi jardín...


En uno de los canteros del fondo del patio trasero nació un hongo. Se acomodó debajo de una de las plantas de duranta y desarrolló toda su estructura, mitad a la sombra y mitad al sol, sobresaliendo su magnífico sombrero.
Gazi fue la que lo descubrió y, confundiéndolo con algún animal invasor de su espacio, le hizo sentir el filo de sus puntiagudas uñas. Se ven con asombrosa nitidez las marcas felínicas ocasionadas por nuestra inquieta gatita.
Nos acercamos con la Chuqui a observarlo y ella, que tiene alma de cocinera y su espíritu culinario, me preguntó:
-Según tus amplios conocimientos ¿será comestible este hongo?
-Por supuesto, y debe tener un sabor excepcional.
-Pero, ¿no será venenoso?
-Ah, Chuquita, eso sólo se puede averiguar comiéndolo. Yo, por las dudas, me abstengo.
El hongo quedará donde estaba hasta que la naturaleza haga lo suyo. Nadie de esta casa se atreverá a tocarlo y, menos que menos, comerlo…

viernes, febrero 27, 2009

Cuantos tiñosos hay...


Tenemos un conocido que, de tan envidioso que es, no vive su propia vida sino la de los demás. Realmente es un caso, no hay día que no reclame a la providencia el hecho de no haberle dado lo mismo que le dio a Fulano, Mengano y Zutano, y conste que él mismo es una persona de quien se puede decir que no le falta nada. Pero así se dan las cosas, muchísimas veces el que lo tiene todo servido ambiciona lo de aquél a quien le costó muchísimo conseguir lo que posee.
Cada tanto pasamos a visitarlo porque era vecino nuestro del barrio de Posadas donde vivíamos, antes de cruzar el río para radicarnos en Paraguay.
Como tenemos conocidos comunes nos suele preguntar por alguno de ellos. Le molesta muchísimo saber que andan bien y con sus emprendimientos comerciales en todo su esplendor.
Tanto nos molesta su forma de ser que le preparamos una broma. Le comentamos que nuestro amigo Hugo, a quien él también conoce, estaba en tratativas para introducir en la región un moderno equipo detector de metales que encontraba tesoros enterrados a muchísima profundidad, que era muy barato y tenía mucha demanda. Nos preguntó como al pasar de dónde los compraría y nosotros, como distraídos, le dimos un correo que habíamos abierto para ese propósito.
Cuando llegamos a casa ya habíamos recibido el primer correo electrónico pidiendo información sobre el detector de metales. Le contestamos que ya estábamos en tratativas con un interesado y que éste sería el representante en la zona del susodicho artefacto.
Al ratito, no más, llegó otro mensaje diciendo que él conocía al otro interesado, que no era buena persona y tenía oscuros antecedentes y que él, con una límpida trayectoria y propietario de varios inmuebles y vehículos, era el indicado para ser el representante.
Esperamos unos días para responder a todos sus correos. Cuando le respondimos le comentamos que habíamos hecho las averiguaciones correspondientes y que él tenía razón, el otro proponente no reunía las condiciones para ser el revendedor autorizado. También le aclaramos que si seguía teniendo interés en el negocio, debería viajar urgentemente a Buenos Aires para cerrar el trato.
Como estuvo de acuerdo en todo, le enviamos una dirección de la Capital Federal de Argentina en la que deberá presentarse, a más tardar, el lunes a la mañana.
Ayer pasamos por su negocio y nos comentó que el sábado viaja por dos o tres días, no nos contó el destino ni los motivos.
¿Qué hacemos? ¿Lo dejamos viajar o le contamos la verdad?

jueves, febrero 26, 2009

Visitas y visitantes...


Una noche de verano, extrañamente fresca, recibimos la visita de un amigo, Leo, que viajaba de madrugada hacia Ciudad del Este y necesitaba un lugar donde pernoctar. Le dijimos que no habría ningún problema en hospedarlo por esa noche ya que disponemos de una habitación para huéspedes.
Después de la cena lo acompañé hasta el dormitorio, le mostré lo necesario y pertinente en esos casos, cerré la puerta y fui al dormitorio que compartimos con la Chuqui y me acosté junto a ella.
A las tres de la mañana me desperté, Clara no estaba en la cama, me levanté, bajé las escaleras y la encontré en el patio sentada en unos escalones.
-¿Qué pasa Chuquita, te cuesta dormir?
-Si, pero valió la pena salir al patio, porque mirando al cielo vi una estrella fugaz y le pedí un deseo.
-¿En serio? ¿Y qué le pediste?
-¡¡Qué Leo deje de roncar!!
En ese momento me di cuenta que el extraño y molesto ruido que se escuchaba en el silencio profundo de la tenebrosa noche eran los ronquidos estentóreos y estereofónicos de nuestro querido amigo…

miércoles, febrero 25, 2009

Oda a la amistad, ¡qué oda!...



Los últimos estudios científicos afirman que las personas que se aíslan, son más propensas a enfermarse y a morir tempranamente. Por ésta y muchas otras razones más, es bueno y recomendable, desde todo punto de vista, tener alguien cerca con quien entenderse, compartir… navegar por el río de la vida en afable compañía, contemplar los amaneceres crepusculares.
¿Quieres ser nuestro amigo?
Bueno, ahora que ya somos casi como hermanos, que nos une un lazo invisible pero resistente, ¿Nos podrías enviar un giro de 1.ooo dólares? ¿O su equivalente en euros? Es para fortalecer aún más esa unión que surgió entre nosotros, nada más que para eso...no vayan a pensar mal ¿eh?

martes, febrero 24, 2009

Profunditeces severas...



Clara… mi mufa inspiradora.


Pepe… más vale perderlo que extraviarlo.


Nosotros sí que nos divertimos barato, ¿no creen?

lunes, febrero 23, 2009

Qué me van a hablar de amor...

Se puede aseverar que el amor da para todo, y si no me creen, pregúntenle a Leo Buscaglia, Paulo Coelho, Pablo Neruda, Boris Karloff o Stephen King, quienes llenaron bibliotecas enteras refiriéndose a ese tema y, de pasadita, a otros no menos importantes.
Yo anduve siempre en amores, reza y asegura la letra de un tango, pero ver esta declaración de profundos sentimientos (de culpa) y firmes convicciones sentimentales, supera todo lo imaginado hasta la fecha.
Debe haber desperdiciado en forma estúpida la primera oportunidad para tomarse todo este trabajo (diagramar y pensar el cartel, hacerlo, llevarlo hasta el lugar apropiado y colgarlo para que sea visto por la destinataria) para solicitar una segunda chance. Pero, porque en estas ocasiones también puede haber un pero, la actitud arrepentida y la fuerza de las palabras escritas en el lienzo tienen el derecho de ser, por lo menos, atendidas. Eso no quiere decir que sean entendidas.
Nos fuimos calle abajo, desmenuzando y desmigajando el alto contenido amoroso de ese letrero y hasta pensamos que había cierto regalamiento en sus insinuaciones directas, sonaba como muy acaramelado el mozo.
En fin, bella historia de la cual desconocemos el final, o sea que la incógnita es conocer la decisión de la Cochita. ¿Qué estará haciendo el Cochito en estos momentos?
El mejor de los deseos para esta pareja y que se sobrelleven los momentos álgidos y aciagos para que no tengamos que encontrar más este tipo de letreros.

domingo, febrero 22, 2009

En escala de grises...

Si alguno de ustedes está pensando que estamos motorizadamente trastornados, están en lo cierto (Chavo dixit), porque sindudamente (?) nos está patinando el embrague o, como dicen muchos, no nos llega el agua al tanque.
No nos importa lo que murmura la muchedumbre, sólo le prestamos atención a los que nos quieren bien (que no son pocos, creemos) y a los que no nos conocen, justamente por eso, porque al no conocernos difícilmente opinen de manera desagradable de nosotros.
Somos alegres, divertidos, dicharacheros, extrovertidos al máximo, casi simpáticos (decimos casi para que nadie se aproveche) porque nos da el cuero y tenemos ganas, que tanto. Si a alguno le molesta o perturba nuestra felicidad, que se vacune contra la envidia o presente una nota por mesa de entrada con un billete de 100 dólares o su equivalente en moneda local. Se atenderán únicamente los reclamos de personas mayores de 90 años que vengan acompañadas por sus padres.
A esta altura de los acontecimientos muchos de ustedes se preguntarán a qué viene toda esta perorata. A esas personas de bien, preocupadas por el bienestar de sus prójimos, les informamos que ni siquiera nosotros entendemos lo escrito en esta entrada y, si algún iluminado lector lo dilucida, por favor que no dude en informarnos los resultados pertinentes y oportunos de tan rutilante y benemérita investigación.
Ah, eso si, en el caso de que resulten negativas las conclusiones vayan a decírselo a otro, porque seguramente estarán equivocadas.
Atentamente, Los Chuquis...

sábado, febrero 21, 2009

Dimes y diretes...


El autor de un libro que estoy leyendo expresa: “ME ENCANTA LEVANTARME CADA MAÑANA PARA AFRONTAR NUEVOS RETOS”. Pude deducir sin mayores inconvenientes, que se trata de su frase preferida. Me detuve un momento en la lectura para pensar. ¿Qué es un reto?, es una provocación, una amenaza… a mí no me gusta para nada que me estén amenazando, ni provocando, y menos de mañana. Si fuese de tardecita, capaz aguanto, pero al comenzar el día no estoy de humor para soportar estos embates de la vida.

Se me antoja que el individuo amante de estos dichos, tal vez sea un poco masoquista… “¡Vida, pégame más que me gusta, sobre todo bien temprano!”, definitivamente no estoy para nada de acuerdo.
Si tuviese que elegir una expresión que me identificara, optaría por algo más tranqui (tranquilo), del tipo: “Me encanta levantarme a cualquier hora, sin ninguna clase de presiones”, ¡así da gusto levantarse, no creen!
¿Se animan a contarme cuál es vuestra frase de cabecera?

viernes, febrero 20, 2009

Micción imposible...


Clara siempre me adula y lisonjea, dice que yo tengo el imán para las cosas insólitas y es por eso que me ocurren todos los hechos originales y absurdos que a ningún otro ser humano le podrían suceder.
Fuimos a cargar combustible en el auto, estacioné frente al surtidor, detuve la marcha del motor, entregué las llaves a Clara y descendí presuroso con rumbo urgente hacia los sanitarios.
Como toda estación de servicios, esta tenía baños para damas y caballeros, así que fui directamente a la puerta donde estaba dibujado un hombrecito. Al querer entrar, una voz masculina me habló desde el interior diciéndome que no podría ocupar ese baño porque estaban reparando la instalación eléctrica y, si no tenía inconvenientes, utilizara el de damas, que en ese momento estaba desocupado.
Como lo mío era bastante urgente, le pedí al electricista que cuidara que no entre nadie y me introduje en el sanitario femenino. El primer inconveniente surgió cuando quise cerrar la puerta, no funcionaba el picaporte así que recosté parte de mi cuerpo en la puerta y comencé a desagotar mi vejiga. En el medio de la acción, y cuando ya me había olvidado de donde estaba, sentí un fuerte empujón que me arrojó sobre el inodoro con las lógicas y molestas salpicaduras en la ropa y alrededores.
Yo no entendía nada, hasta que me recuperé del susto y pude ver a una robusta mujer, con más urgencia que yo, empujando la puerta para entrar y gritándome algunos epítetos obscenos y groseros que no me atrevo a reproducir.
Cuando cada uno de nosotros hubo hecho lo que tenía ganas de hacer, salimos a la superficie, por así llamar al exterior, y traté de explicarle a la gran dama lo que había ocurrido pero no atendió mis razones. Siguió profiriendo insultos de variada intensidad y calibre que harían sonrojar a un estibador portuario.
De última, voy a pensar que la Chuqui tiene razón, que soy un atractivo blanco para todo lo raro y extraño que ande circulando por el orbe. Como dijo un experto libre pensador: “¡Qué suerte para la desgracia! El día que llueva sopa, a mí, seguramente, me tocará un tenedor”.

jueves, febrero 19, 2009

Horario a confirmar...

Hace unos años me encontraba en Resistencia, Chaco (es el lugar de nacimiento de Clara) y una mañana recibí una llamada telefónica de mi madre. Me contó que se casaba mi amigo Fernando el sábado próximo y que me había enviado una tarjeta invitándome a la fiesta. El agasajo a los recién casados se llevaría a cabo en Candelaria, localidad ubicada a orillas del río Paraná y distante unos 25 kilómetros de Posadas.
Viajé ese mismo sábado muy temprano a Posadas. Al llegar le pedí a mi madre que planchara la ropa que iba a llevar a la fiesta. Salí a comprar un obsequio para la feliz pareja, regresé a mi casa para almorzar y después me acosté a dormir una prolongada siesta para recuperarme del cansancio del viaje.
A las ocho y media de la noche me dirigí a Candelaria en la camioneta de mi padre. Conocía el lugar de la celebración porque había ido con Fernando muchísimas veces. Era una casa construida en una loma, desde la que se dominaba toda la curva del río y se visualizaba la costa paraguaya.
Alrededor de las nueve de la noche entré al pueblo, pasé por la plaza y tomé la calle que desembocaba en la quinta de Fernando. Llegué y me encontré con una oscuridad impresionante, todo estaba en silencio y la única luz era la que emanaba de la camioneta. Apunté los faros hacia el fondo de la propiedad y lo vi al cuidador del lugar que se acercaba a la entrada.
Cuando me reconoció se acercó y me preguntó:
-¿Qué anda haciendo por acá a esta hora, se olvidó de algo?
-No, venía para el casamiento de Fernando…
-Me parece que llegó un poco atrasado, el casorio fue al mediodía y para las siete de la tarde ya no quedaban muchos invitados en el lugar. Los últimos se fueron hace una hora, más o menos.
En ese momento caí en cuenta de que no había leído la tarjeta de invitación, simplemente registré la fecha que había dicho mi mamá sin tener en cuenta la hora.

martes, febrero 17, 2009

Pánico y terror en la ruta...


Estudiaba yo en Resistencia, a 350 kilómetros de Posadas. Cada 15 días viajaba a mi casa para que me mimen, reponer calorías perdidas y recargar baterías financieras. Yo era el feliz propietario de un Fiat 600, el medio de movilidad para hacer ese trayecto. Generalmente encontraba siempre algún compañero para ese viaje de poco más de tres horas. Pero ese día no, nadie iba hacia Posadas así que decidí emprender la travesía en compañía de mi perro Chanta, un pointer muy manso con el que convivía.
Eran las dos de la tarde cuando salimos, plena siesta. Estaba un poco nublado así que el calor no se haría sentir tanto. Cruzando el control policial de Corrientes me encontré con un conocido, también de Posadas, que tenía problemas con su vehículo y me preguntó si podía acercarlo hasta algún taller mecánico donde trataría de conseguir un repuesto para así arreglarlo y poder continuar.
No encontramos nada abierto ese día y a esa hora así que, luego de andar más de una hora buscando, Héctor, mi perro Chanta y yo, regresamos a donde había quedado el automóvil averiado.
Densos nubarrones presagiaban tormenta y lluvia. Enganchamos el vehículo de Héctor al paragolpes del mío y lo remolcamos hasta una estación de servicios donde le solucionarían la falla y podría viajar.
Entonces Héctor me agradeció por la gran ayuda y, con mi canino copiloto, seguí mi rumbo con casi dos horas de retraso.
Las nubes parecían desprenderse del cielo, impresionaban por su oscuridad y tamaño y, en el preciso momento en que se desató el fuerte viento, a Chanta se le ocurrió hacer una parada técnica para descargar fluidos.
Estacioné el Fitito al costado del camino, descendí y le abrí la puerta a mi adorado perro para que hiciera sus necesidades. El viento arreciaba y la lluvia cada vez se hacía más fuerte. Imagínense el cuadro, en el medio del campo, envueltos por una tormenta, estábamos Chanta y yo a la vera de la ruta, cuando de pronto, cayó un rayo sobre un eucaliptus que estaba a no más de 50 metros del lugar que habíamos elegido para evacuar líquidos.
¡¡Qué julepe!! El árbol ardió bajo la lluvia, la tierra tembló como si fuera un terremoto y casi me hago encima del tremendo susto y la impresión. Para colmo mi perro se asustó y no tuvo mejor idea que correr de un lado para el otro, ladrando a los relámpagos y a los truenos, mientras yo me mojaba todo, tratando de agarrarlo para meternos dentro del automóvil y proseguir el viaje.
Llegamos a Posadas casi a las 10 de la noche, embarrados, empapados pero felices de poder contarlo. El olor que había dentro del Fiat, producto del terror del momento, no se pudo sacar por mucho tiempo así que varios viajes tuve que realizarlos sin acompañantes.
Conclusión: si no hubiésemos auxiliado a Héctor nuestro viaje habría sido diferente, pero, pese a todo lo ocurrido, me quedó la enorme satisfacción de haberlo ayudado, eso es lo importante.

lunes, febrero 16, 2009

Obviedades axiomáticas...

Hay situaciones en las que uno se pregunta si en realidad es en serio o en broma la cuestión. Salimos a dar una vuelta por esos campos, sin rumbo fijo, sin hora de llegada ni de regreso y nos encontramos con este portón, en el medio de la nada, a un costado de la ruta con ese cartelito que, más que una solicitud, parece una cargada.
Mientras yo descendí del vehículo para fotografiar, Clara cruzó la ruta y fue a preguntarle a una señorita que estaba mirándonos si sabía cuál era el mensaje de la solitaria tranquera, sin cercos ni alambradas, pero no supo ni contestó.
Antes de irnos, abrí el portón para ver qué ocurría. Les digo la verdad, estuve a punto de dejarlo abierto pero pensé que, si habían colocado ese llamativo y coqueto letrero, habrían tenido sus razones.
Seguimos recorriendo esas agrestes llanuras y regresamos al hogar con la conciencia tranquila por haber dejado cerrado el portón.



domingo, febrero 15, 2009

Las almas a buen recaudo...


Hay tantos gárrulos sueltos intentando embaucar a la gente que el Chuqui, en un nuevo emprendimiento para paliar los efectos de la crisis global que nos toca vivir, se hizo de algunos elementos alegóricos y emblemáticos y se lanzó a los púlpitos y estrados a pregonar sus verdades mentirosas y/o mentiras veraces.
Estudió a fondo la trayectoria de Jimmy Swaggart y otros parleros que, haciendo uso y abuso de la fe de sus seguidores, llenaron sus arcas en forma no muy religiosa que digamos.
El Chuqui, sin entrar en detalles místicos, no reprocha el hecho del enriquecimiento ilícito de esos personajes sino que les recrimina la poca habilidad que tuvieron para disimularlo, lo cual permitió que los descubrieran y escracharan públicamente, y también en privado.
Veremos cuanto dura su experiencia pastoril, porque ya se han radicado algunas denuncias en reparticiones policiales y han encomendado a un grupo de investigadores que analicen los supuestos desvíos de algunas donaciones. Lo que sucede es que el Chuqui entendió que eran propinas particulares por su buen desempeño como predicador y procedió a gastarlas como si fueran realmente suyas.
Lamentablemente tiene una cantidad considerable de adeptos y acólitos, que, por la traza, más parecen cómplices. Para mí que son ellos los que lo llevan por la mala senda, porque Pepe es incapaz de hacer cosas así.
Si desean realizar algunos donativos y dádivas, podrán hacerlo mediante sus tarjetas de crédito. No se aceptan cheques…

sábado, febrero 14, 2009

Dia de los enamorados...


Una noche de otoño, hace ya muchos años, me disponía a disfrutar de mi soltería mirando televisión y, como acompañamiento, comiendo unas hamburguesas caseras con un vasito de vino, cuando sonó el teléfono.
Estuve a punto de no atender pero pensé que podía ser algo urgente y, al levantar el tubo, escuché la voz de Eugenio, el dueño de la radio en la que yo trabajaba, pidiéndome por favor que fuese a acompañar a una señorita que recién se iniciaba como locutora y necesitaba a alguien más experimentado como ladero.
Me resistí, aduciendo que ya me encontraba acostado y no tenía muchas ganas de hablar. Insistió tanto que me vestí y fui a la emisora. Cuando llegué, la dama en cuestión ya había comenzado con el programa y, pidiéndole permiso, me introduje en la sala de locución y me senté frente a ella, en silencio.
Cuando el operador colocó al aire un tema musical, me presenté:
-Hola, yo soy Pepe.
-Encantada, mi nombre es Clara.
Y me quedé mirándola fijamente, como hipnotizado, seguramente con una cara de bobo insoslayable, hasta que ella me hizo aterrizar:
-¿Por qué esa mirada tan insistente?
-Porque tu rostro me hace acordar a mi segunda esposa…
-No me digas que ya estuviste casado dos veces…
-No, estuve casado una sola vez.
Pasaron algunos minutos hasta darse cuenta del mensaje que le había enviado, entonces se sonrió y me dijo que le gustaba mi forma de hablar y otras pavadas que se dicen en esas ocasiones.
Entonces le dije que, si quería que nos juntásemos para preparar el programa, me llamara a mi casa. Más o menos así fue la conversación:
-Este es mi número, debes llamar y solicitar turno.
-¿Acaso tu otra profesión es ser dentista?
-No, pero te puedo dejar con la boca abierta…
No paraba de reírse, y eso fue otro de los motivos de mi metejón, su sentido del humor y su risa franca y espontánea.
Así nació esta relación que está apunto de cumplir 20 años, y la rememoro hoy, día de los enamorados, junto a Clara, mi primer amor y mi segunda esposa…

viernes, febrero 13, 2009

Comensal distinguido...


Algunas distinciones no son para alardear. Nuestros amigos de la churrasquería Novo Rodeio, otorgan una remera o camiseta al cliente que hace honor a la comida que ellos preparan. Pepe tiene una colección de varios colores, y les puedo asegurar que no hay acomodo ni favoritismo, realmente el Chuqui se las gana porque tiene con qué.
El domingo pasado estuvo reñida la contienda pues apareció un rival inesperado. Un hombre flaco, que no indicaba a priori ser un devorador consumado, fue el contendiente que más complicó la cómoda masticación de Pepe.
No pararon las mandíbulas hasta que prácticamente se había declarado un empate. Pero el espíritu voraz e insaciable del Chuqui se sobrepuso, y le permitió ingerir una porción más de flan con dulce de leche.
El otro señor no lo podía creer, casi llegó a derramar una lágrima que no se bien si fue de tristeza o por la ensalada de cebollas que tenía en la mesa. Y ahí se levantó Pepe, aclamado por la concurrencia, para que le hicieran entrega, una vez más, de este premio que, como dije antes, no es para andar mostrándolo. Y menos en época de crisis…
A mí me daría vergüenza el hecho de ser seleccionada como la más glotona, y eso que todo estaba riquísimo.

jueves, febrero 12, 2009

Más claro, echale agua...


Me encanta encontrarme con personas que saben expresar claramente su mensaje. Cuando vi este cartel supe que había dado con alguien que no anda con rodeos para decir lo que siente.
Traté infructuosamente de conversar con él para ver si podíamos ponernos de acuerdo en algunos detalles pero no tuve la suerte de que me brindara algunos minutos de su atención.
Consultando con algunos vecinos me informaron que lo único que vieron fueron dos o tres automóviles siendo retirados con una grúa hasta la calle. Nada más.
Por todo lo escuchado y visto parece ser que el individuo propietario de la playa de estacionamiento es pura espuma.
Pero, por las dudas, voy a estacionar mi vehículo en otro lado, no vaya a ser cosa que se desquite conmigo.
El aerosol ¿de qué color será? Porque a lo mejor le queda lindo a mi automóvil.

miércoles, febrero 11, 2009

Los parientes no se eligen...


No hay nada mejor que las tareas hogareñas para descargar tensiones y conectarse con las realidades caseras. Es por eso que con la Chuqui siempre nos encargamos juntos del arreglo y sostén de los jardines de nuestra humilde morada.
El patio trasero es de muy sencillo mantenimiento y es muy rápido el trámite de podar las plantas ornamentales y cortar el césped.
Sin embargo, la parte del frente de la casa es más complicada por los desniveles que tiene, aparte de ser de mayor superficie.
Ayer, en horas de la tarde estaba yo solo, con la cortadora eléctrica, luchando contra el pasto crecido, cuando acertó a pasar por la vereda una de nuestras vecinas, de esas que uno piensa que nunca ven nada, pero sin embargo no se les escapa ningún detalle. Observándome lidiar solitariamente contra la flora embravecida, me dijo:
-Pepe, qué raro arreglando el jardín solo, ¿y Clara?
-Como vino a visitarnos una tía, tuvimos que dilucidar quién de los dos se hacía cargo del jardín y quién la atendía. Tiramos al aire una moneda, y aquí me ves.
-Bueno, lo siento mucho, que te sea leve.
-No, no lo sientas, ¡¡yo gané!!

martes, febrero 10, 2009

Por el olor es la cosa...



Hoy tocaré un tema ríspido, pero no por eso desconocido, de antemano pido disculpas a las personas impresionables, o de estómago débil, por lo que a continuación relataré. Voy a explayarme sobre los catadores que, gracias a algunos de sus sentidos muy desarrollados, pueden discriminar, discernir y otros verbos exóticos, sobre el origen, gusto, sabor, aroma, sonido, calidad, etc. de lo que están probando.
Un buen catador de vinos, por ejemplo, puede determinar hasta la parcela en que está plantada la vid de donde se sacó la uva que después se transformó en esa deliciosa bebida. Es impresionante verlos trabajar. Se toman su tiempo pero consiguen lo que buscan.
Pero en esta ocasión no voy a referirme a ese tipo de catadores, degustadores, probadores y otras denominaciones. No, es la oportunidad de poner en la palestra a una nueva categoría de conocedores, los catadores de gases intestinales, las famosas flatulencias por todos conocidas. Sí, aunque ustedes no lo crean ni perciban, este personaje, el Gordo Tito, es un experto y experimentado diferenciador de gases provenientes del interior de las personas.
Cuando me lo contó me pareció algo extraño y sin sentido pero, como dice él, es una forma de establecer si una determinada persona estuvo, o no, en un preciso lugar y en un
determinado momento.
Me informó, así mismo, que tiene en su memoria registrados unos cinco mil individuos, entre ellos yo, por supuesto, a los que en algún momento les sintió el fétido aroma proveniente de sus más íntimos lugares.
Me convenció de sus cualidades olfativas una noche que fuimos juntos a ver un partido de baloncesto. El estadio estaba repleto de gente, no cabía un alma más. Luego de sentarnos lo vi levantar la nariz como hociqueando, al ratito se dio vuelta y me dijo que Cachito, un amigo común, estaba en algún lugar de la tribuna. Como no le creí se levantó y fue hasta la cabina de La Voz del Estadio y le dijo al locutor que por favor dijera que Tito y Pepe lo esperaban a Cachito en la entrada.
No pasaron más de 5 minutos y apareció Cachito, contento por habernos encontrado…
Creer o reventar, parece cosa de Mandinga, ahora lo quieren contratar esposas engañadas para averiguar por donde andan los maridos.

lunes, febrero 09, 2009

Grandes incógnitas...


Me lo encontré solo, a la vera del camino, sin ton ni son, como olvidado por quienes lo colocaron vaya a saber cuándo y por qué motivo.
Las incongruencias con las que uno se topa a lo largo de la vida no siempre tienen una explicación lógica, no siempre logran dilucidarse, no siempre se esclarecen.
Todavía me intriga la razón de este desatino incoherente. ¿Qué pretendían sugerir con este cartelón ubicado tan estratégicamente? ¿Por qué cayó ese tronco sobre el automóvil y en qué circunstancias? ¿Por qué creció más el yuyo de un lado que del otro? ¿Qué gusto tiene la sal? ¿Qué qué?
Por favor, que alguien me saque de mi asnalidad (viene del asno, que es parecido al burro, de la familia de los asnálidos) y encienda una luz guía en mi derrotero incierto.

domingo, febrero 08, 2009

Pescador y arquero...


Levantaron la veda y mis compañeros de pesca me llamaron para incursionar en las aguas del río en busca de algún ejemplar que estuviera dispuesto a formar parte del menú del día.
A mí, particularmente, no me atrae el hecho de estar horas y horas esperando el pique de algún pez, a mí lo que me encanta y cautiva es la vida en el campamento, la preparación de esos guisos de antología y sentarnos alrededor de la mesa a saborear la comida y los relatos, muchos de ellos cargados de fantasía y humor, de estos verdaderos baqueanos del agua. Son instantes subyugantes, nutridos de amistad y compañerismo.
De todas maneras, yo soy consciente me llevan porque les amenizo la excursión con mis caprichos, arrebatos y también mis salidas graciosas, no es por mis aptitudes pescadoras. A la noche, después de la cena, nos reunimos alrededor del fuego a tomar mate amargo, para bajar la comida, y a contar y escuchar peripecias y ocurrencias de salidas pesqueras anteriores.
Como siempre, se establecen competencias implícitas entre los relatores de cuentos y anécdotas, cada uno quiere llamar más la atención de los oyentes y le va agregando detalles y adornos a la historia para impresionar más.
Yo no podía quedarme atrás, de ninguna manera, así que armé mi narración con algo de verdad y algunos agregados, caprichosos e imaginativos, pero creíbles.
Les conté que estábamos pescando con la Chuqui en el medio del río, lejos de la costa, y nos quedamos sin carnada. Había un cardumen de peces enormes debajo de la lancha y no sabíamos como hacer para capturar alguno. Entonces tuve una gran idea, le dije a Clara que pusiera la mano en el borde de la embarcación y atrajera a los peces. Dio resultado y cuando uno de ellos saltó para morder los dedos de la Chuquita, le asesté un certero flechazo disparado con el arco que tenía en la lancha para tal eventualidad. Les dije, además, que fue de noche y en el medio de una feroz tormenta.
Se terminó la ronda, no hubo quién superara mi referencia y nos fuimos a dormir. Por supuesto, nadie me creyó y, a decir verdad, hicieron muy bien porque hubo una parte que fue inventada. ¿Cuál fue esa parte? Nunca lo sabrán…

sábado, febrero 07, 2009

In memorian...

Hoy lo recordé a Manolo Sosa, una persona que tuvo la posibilidad de haber sido muchas cosas, pero eligió ser un buen tipo. Alegre, dicharachero, simpático, excelente amigo y compañero. En los años en que nos frecuentamos no recuerdo haberme enojado una sola vez con él. Había nacido en un pueblo del interior de Corrientes, en el nordeste argentino y llegó a Posadas como vendedor de máquinas de coser. Hizo de todo, en algunas actividades le fue bien, en otras no tanto y en algunas mal, pero nunca se le borró la sonrisa franca y cordial que lo distinguía.Tantas vivencias, ¡cuántas anécdotas!
Manolo se nos fue una madrugada de año nuevo, hace algunos años. Había quedado sentado en la vereda de su casa, luego que su familia se fuera a acostar, y lo encontraron a la mañana en el mismo lugar, parecía dormido.
Hoy recordé una de sus frases preferidas y la puse en el cartelito de más arriba, y lo evoco como a él le hubiese gustado con alegría y con la felicidad de haber sido su amigo. Supongo que, si existe un cielo, Manolo seguramente debe andar desparramando simpatía y buen humor, como a él le gustaba.

viernes, febrero 06, 2009

Exploración profunda...


El Chuqui se caracteriza por ser bastante conservador. Pero hay temporadas en que le pica el bichito aventurero y se llena de ideas locas y excéntricas.
Con tanta onda ecologista dando vueltas por el planeta pareciera ser que una gota, de todo ese raudal, le salpicó en la mollera. Eso lo llevó a decidirse, sin dar lugar a ningún tipo de advertencia ni sugerencia, a explorar la selva autóctona de la región en busca de algún espécimen, animal o vegetal, en peligro de extinción.
Se equipó adecuadamente y me hizo transportarlo hasta el borde mismo del bosque selvático. Se despidió y emprendió la caminata internándose por una picada entre añosos y vetustos árboles. Me dijo que no me preocupara porque estaba decidido y no descansaría hasta encontrar lo que buscaba.
Volví a casa, preparé un mate y me dispuse a ver uno de mis programas favoritos en la tele cuando escuché unos ruidos. Me levanté asustada y miré hacia el frente de la casa y divisé la inconfundible silueta del “intrépido explorador”.
Todavía sorprendida le abrí la puerta y le pregunté:
-Chuquito hermoso (sic) ¿qué ocurrió en la selva que te hizo regresar antes de lo pensado e imaginado?
-¡Hice un gran descubrimiento, los mosquitos de esta zona no están, lamentablemente, con posibilidades de extinguirse!
Todavía se está recuperando de las picaduras y su espíritu aventurero se diluyó y desapareció tan rápido como había surgido.

jueves, febrero 05, 2009

¡Qué te lleve tu abuela..!


Las cosas pasan en el momento justo, ni antes ni después, y si no me creen, lean esta historia basada en hechos reales y auténticos.
Eran casi las seis de la tarde cuando recibí el llamado telefónico de un cliente que, con urgencia, necesitaba unas pruebas de grabación de la publicidad de su empresa. La única manera de hacerle escuchar la grabación era llevándosela pero, porque en todas las ocasiones existe un pero, el establecimiento del hombre está a casi 40 kilómetros de la ciudad de Posadas.
Le avisé a Clara que iba hasta allá a llevar el disco con las grabaciones y que volvería para la cena. Preparé mate y salí presuroso para regresar temprano. Llegué, le hice escuchar, le gustó y pegué la vuelta.
Ya había caído la tarde y apuré un poco la marcha. No había recorrido más de 5 kilómetros cuando divisé, al costado de la ruta, a un señor, de buena presencia, haciendo dedo. Rápidamente pensé en dejarlo y que lo lleve otro, pero me acordé del mate que había preparado y que estaría más que interesante hacer el viaje de regreso saboreando unos mates y conversando con alguien.
Subió, se presentó como Roberto, agradeció y se puso a cebar unos deliciosos mates. Hicimos el trayecto hasta Posadas en 30 minutos. Era una persona por demás conversadora y muy educada. Me pidió que lo dejara en el centro de Posadas, bajó y me agradeció nuevamente.
Crucé el puente y Encarnación me esperaba con todas sus luces. Llegué a casa justo para la hora de la cena. Comimos, mientras le contaba a la Chuquita como había sido el viaje y, por supuesto, la suerte que tuve de encontrarlo a Roberto para que cebe los mates y me contara algunas historias.
Al otro día, temprano, llegamos a Posadas y al recoger el diario me llevo uno de los sustos más grandes de mi vida. Grande, en la tapa del periódico, estaba un titular que rezaba: PELIGROSO ASESINO FUGA DEL PENAL DE CANDELARIA PERO ES CAPTURADO EN POSADAS POR LA POLICÍA, y un poco más abajo, la fotografía de Roberto, mi compañero de viaje.
Desde ese día no levanto más a nadie, salvo que presente un certificado de buena conducta…

miércoles, febrero 04, 2009

Ojo con los chupasangres...


Parásito, ta. (Del lat. parasītus, y este del gr. παράσιτος, comensal). adj. Biol. Dicho de un organismo animal o vegetal: Que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo. U. t. c. s. 2. Dicho de un ruido: Que perturba las transmisiones radioeléctricas. U. t. c. s. m. pl. 3. m. piojo (ǁ insecto hemíptero). 4. Persona que vive a costa ajena. (Gracias Encarta)
Estamos rodeados de parásitos de todo tipo y especie. Nos tienen acorralados, están esperando que nos descuidemos, que bajemos la guardia, para hacer de las suyas, mejor dicho, para hacer suyas las nuestras. ¿Se entiende?
Hay algunos que son tan pequeños que no se los distingue. No se los percibe sin algún tipo de instrumento que los magnifique. Son temibles y complicados.
Pero los más peligrosos, los que realmente atentan contra la moral y las buenas costumbres, son los parásitos con forma humana. Esos son los que nos pueden causar el mayor daño, sin ningún tipo de escrúpulos ni miramientos.
Debemos estar prevenidos contra este tipo de canibalismo, tenemos que buscar la forma correcta de protegernos de estas rémoras humanas porque, lamentablemente, vacunas no existen, la única manera de neutralizar el ataque siniestro y descarnado de estos malignos y maléficos entes es estar prevenidos y advertidos.
Sin embargo, y contra todas las opiniones adversas, hemos desarrollado un detector de esta suerte de garrapatas humanizadas, es infalible y servirá para salvar a muchas personas de los ataques de esta especie de sanguijuelas.
El inconveniente que se presenta es que se debe insertar en los orificios nasales del presunto agresor para conocer sus intenciones. Resultará difícil al principio pero el usuario deberá hacer galas de su poder de convicción o, en el peor de los casos, hacer uso de la fuerza bruta para lograr la detección exacta. Peor sería si los orificios hubiesen sido otros, piensen eso y verán que todo es sencillo y práctico.

lunes, febrero 02, 2009

Todo lo que digas...


Hoy no voy a decir nada, sólo me dedicaré a meditar. Dejaré volar mis pensamientos por cielos multicolores saturados de peces alados persiguiendo flores motorizadas, mientras la música, estridente pero cadenciosa y armónica, suena destemplada espantando a las plantas carnívoras que pretenden devorar a los pajarillos sin alas.
En la noche invertida pletórica de Febo (repleta de sol, viene a ser) consentiré a mis elucubraciones inmiscuirse entre las oscuras y tenebrosas estrellas que parecen estar más cerca pero en realidad están más lejos.
Y dentro de este estrambótico y caprichoso divague, escucharé una vez más, como en sueños, pero fuerte y sonora, casi en estéreo, la dulce y enérgica voz de la Chuquita, diciéndome, con mucho cariño y bastante firmeza:
-¡¡Pepe!! ¡¡Otra vez te olvidaste de tomar la medicación!!

domingo, febrero 01, 2009

Si algo no le gusta, reclame...


Toda mi vida fui un reclamador. Difícilmente deje pasar algo que me moleste, o que entienda que está mal, sin levantar mi voz de protesta. No me gusta que me vendan gato por liebre.
Esto me ha valido el mote de quejoso, gruñón y molesto, porque a los que cometen errores o faltas no les gusta que se lo hagan notar, y mucho menos que haya algún requerimiento.
Como estamos en un mundo sumamente perfeccionable (palabra nueva para agregar al diccionario de la Real Academia), todos los días me dan pie para que eleve mi voz expresando mi descontento, lo cual indica que, yendo conmigo, nadie se aburrirá, nunca.
La Chuqui vive recomendándome que no sea tan frontal, que por ahí deje pasar algo porque si no me voy a desgastar inútilmente ya que muchas cosas no tienen fácil solución, Yo pienso que, de alguna manera tenemos que hacernos escuchar cuando vemos que algo no funciona o camina como debe ser, hay que hacer sentir el descontento para lograr, por lo menos, alguna mejora.
Si a alguien no le agradó lo anteriormente expuesto, pueden ir sacando número para que, oportunamente sean atendidas sus reclamaciones, siempre y cuando no haya expirado el período de garantía. Tengan cuidado con la granada, es sumamente quisquillosa y susceptible. Después no aceptaremos ningún tipo de planteo al respecto.