
Lo primero que hizo fue inscribirse en un campeonato regional de pesos pesados, ¿en qué otra categoría lo hubiesen aceptado?
Luego se consiguió el equipo necesario para practicar: guantes de no se cuantas onzas, bolsa de arena, un costillar de vaca (como Stallone en Rocky), cuerda para saltar y otros utensilios que no conozco ni se como se llaman. El costillar lo comieron entre Pepe y sus colaboradores al final de la primera tanda de preparación.
Verlo practicar y entrenarse ya fue todo un festival. Hacían cola las personas para poder presenciar la puesta a punto de Kid Pepe (ese sería su nombre de guerra). Por supuesto que esa fue la forma de recuperar algo de lo gastado, ya que cobrábamos las entradas rigurosamente. Tampoco es cuestión de dejar pasar las oportunidades de juntarse con algunas monedas.
La muchedumbre lo alentaba y se divertía muchísimo al verlo trajinar para alcanzar un estado físico más o menos respetable para presentarse en un cuadrilátero. Lo gracioso se daba cuando el Chuqui intentaba saltar la cuerda, no había forma de que le agarre el ritmo a la soga y se revolcaba en el suelo cada vez que lo intentaba. No hacía falta que peleara, ya estaba más golpeado que rodilla de zapatero.
Fueron dos o tres semanas de intensos preparativos hasta que llegó el día del debut. Se consiguió una bata de color rojo y unos pantaloncitos haciendo juego, porque él aseguraba que la primera impresión era la que iba a impactar en el contrincante de manera inequívoca y contundente.
Subió al ring, se saludaron, sonó la campana y…fue todo muy rápido, el oponente le propinó dos trompadas sin tener en cuenta la presencia ni la prestancia de mi Chuquito. Eso bastó, Pepé cayó cuan pesado es y no se quiso levantar más, hacía señas a su rival indicándole que había ganado la pelea, que no le pagara más.
Un ojo negro y dos dientes menos fue el saldo de la lucha, pero lo que más le dolió al Chuqui fue no haber podido aplicar su famoso golpe al mentón.
Cobró por los dos lados, una paliza y algo de dinero. La plata que le dieron la juntaron entre el público asistente y fue para que no vuelva más a dar lástima en un escenario pugilístico. Hasta hubo quien se emocionó hasta las lágrimas al depositar algunos billetes para que se los lleve Kid Pepe.























