El conocido y tristemente célebre dicho, “Peor que hacer llorar a tu madre… en el día de su cumpleaños”, casi se hizo realidad para mí.
Ocurrió hace unos cuantos años, un trece de agosto, Elena, mi madre, Tita para los íntimos, nos había invitado a almorzar a su casa, a modo de festejo y reunión familiar. Siempre admiré a las personas que tienen la sana virtud de hablar lo necesario, y no sólo eso, sino que además piensan y sopesan las palabras antes de emitirlas. En realidad se puede decir que casi los envidio, ¿será porque carezco totalmente de ese don?... es altamente probable, para qué los voy a engañar.
Estábamos todos reunidos alrededor de la mesa, conversando a los gritos y todos a la vez, cuando mamá me preguntó si beberíamos vino con la comida, asentí , a continuación y casi como al paso me preguntó qué opinaba de la marca Don Viñedo (para no hacerle propaganda y gratis!!). Ese instante que debí haber aprovechado para tomar aire, oxigenar las neuronas y pensar lo que iba a contestar… nunca llegó, por el contrario, contesté a “boca de jarro”, que creía que era un vino de muy baja calidad, que lo sabía porque se lo estaba comprando para unos amigos, dueños de un restaurante y que, además, era muy económico, justamente debido lo malo del producto. Mi madre palideció y sin decir palabra colocó la botella de Don Viñedo que tenía en sus manos (detalle que también pasé por alto) sobre la mesa. Se hizo un incómodo silencio, uno más para mi colección privada (me encantaría coleccionar otras cosas, se los aseguro). Pasaron varios minutos, que aproveché, tarde, muy tarde, para repensar las cosas… ¿quién me mandó a dar tantos detalles irrelevantes y estúpidos sobre un tema que desconozco absolutamente?, ¿desde cuándo hablo de precios y calidad, como si supiera?... ¿de quién habré heredado este escaso, por no decir nulo, sentido de la ubicación, prudencia y sensatez?
Después de ese incómodo lapso de tiempo, todos hicimos cuenta de que nada había pasado, comimos, bebimos y seguimos hablando todos a la vez y a los gritos. Todo bien, salvo un detalle, desde ese día, sólo hubo agua mineral y jugos en la mesa familiar. No quiero pensar que lo hacen a modo de castigo, pero es “como si lo seriese”. No más vino para el matrimonio de los Chuquis… por culpa de la bocona de Clara.

























5 Dejaron su gracia:
Lo correcto, después de la metedura de pata, era emborracharse, diciendo: este vino está delicioso, hip, hip...
ya te enviare buen vino de España,ejjeje
por cierto deje un comentario en el post anterior para desearte pronta recuperación de la gripe y no lo he visto
¿ quizás dije algo mal?
seguro que no,ya sabéis que os aprecio mucho,mucho
Decime la verdad? el Chuqui te perdonó alguna vez ése comentario? Agua y gaseosas!!! un bajón!!!
Mi mamá dice que muchas veces, antes de abrir la boca para hacer algun comentario, cuenta hasta 10!!!jajaja!!!
Besos
María jesús: ¿ya te dijimos que nos gustaría tenerte más cerca, no?... ¿das muy buenos consejos, mujer!... Shalú, jaja.
Goloviarte: ¿será la censura?, jajajaja... ¿no lo dejaste en el otro blog?, o quizás lo soñaste o... comencemos por preguntarnos, ¿qué estás tomando?, jajajaja
Paula y Hernán: tu madre es muy sabia, y también divertida, pero ese es otro tema, jaja, (como al pasar, nos anotamos unos porotos con tu vieja, jaja).
Vamos a contar, quedate tranquila... ¿hasta cuánto era?
¡¡Chaca, chaca, chacarrones!!
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